Jueves ordinario: Pacto por México, malas prácticas y primer tropiezo político de EPN

 tropiezo

En menudo lío ha metido el PRI al Pacto por México y -en consecuencia- al gobierno federal y a los representantes de los partidos que han estado coordinando los acuerdos.

Es muy difícil eliminar las malas prácticas, sobretodo cuando no se está convencido de que es necesario abandonarlas. Poco, muy poco tiempo transcurrió en el sexenio de Enrique Peña Nieto para que se generaran sospechas razonables de que la maquinaria electoral del PRI se está preparando para recibir el flujo de efectivo que le da vida, a través del Sistema Nacional de Programas del Combate a la Pobreza. Los partidos de oposición denunciaron el intento y de paso han puesto en tela de juicio la integridad completa del Pacto por México.

Y es que el Compromiso 6 del Pacto por México es un sueño que difícilmente puede cumplirse. No solamente se trata de combatir la pobreza, sino que eliminará el sesgo asistencial y el uso electoral de los programas sociales. También señala que los recursos llegarán directamente sin condicionantes a la población. Por si fuera poco, los recursos se ejercerán con reglas de operación y transparencia que permitan su evaluación y la rendición de cuentas. Cualquiera en su sano juicio quisiera que estas reglas de operación se cumplieran de manera casi automática; el problema que tenemos en nuestro país es que la operatividad política del PRI ha violado sistemáticamente estas reglas por décadas. Por ello es difícil, muy difícil que el Compromiso 6 pueda cumplirse. No se va a lograr por decreto, eso es un hecho. Antes habría que transformar la estructura de poder del PRI y sustituir en el ADN de muchos de sus militantes una batería completa de valores diferentes.

La exigencia de los partidos de la oposición de que renuncien y se realice juicio político a Rosario Robles (Secretaria de Sedesol) y a  Javier Duarte (Gobernador de Veracruz) escaló rápidamente por las actitudes tradicionales de los dirigentes del PRI -y hoy gobernantes. La primera fue la del Presidente Peña Nieto quien desestimó la denuncia y hasta bromeó recomendando a Rosario Robles que aguantara. La segunda fue la del Secretario de Hacienda Videgaray quien también ignorando las demandas de la sociedad intentó imponer la Reforma Financiera en la agenda pública. De último momento reaccionaron y cancelaron una conferencia que pudo destrozar al Pacto por México. Apareció entonces el Secretario de Gobernación Osorio Chong buscando conciliar con la oposición.

Pero el daño está hecho, cuando menos para la Reforma Financiera. Entre jueves y viernes se celebró la Convención Nacional Bancaria y el único acuerdo fue la conveniencia de posponer esta reforma. No solo faltan los amarres políticos, sino que la consistencia técnica de los Compromisos 62 y 63 (Banca de Desarrollo y Banca Comercial) es muy cuestionable. Es notorio que no existe un entendimiento consensuado entre el Secretario de Hacienda y la Banca Comercial; el primero habla de prestar más y más barato; los segundos hablan de mejorar las condiciones del país para poder hacerlo. Son complementarias ambas posturas, pero indudablemente primero va que haya un estado de derecho. Es de sentido común, pero -es posible- que en ciertas posiciones de poder el sentido común sea cada vez menos común. Ya veremos qué tanta conciencia muestra el Secretario de Hacienda con este tema la siguiente semana.

La historia está escribiéndose y como sociedad civil nos corresponde estar muy cerca de lo que están proponiendo los actores principales de nuestro país. Es un momento único el que vivimos en México, por lo que no podemos sentarnos a observar y a ser meros espectadores.

Vigilemos bien a nuestros políticos y gobernantes. Demostremos que ya no somos los niños ingenuos de antes y que hemos desarrollado conciencia y capacidades para impulsar al gobierno a que sus acciones estén orientadas a mejorar a nuestro país.

Como nota final, El Pacto por México es muy ambicioso en sus 95 Compromisos, excepto en ocho de ellos: los que van del 74 al 81 y que están relacionados con el apartado de Seguridad y Justicia. Dicho de otra forma, salvo por el problema principal que tenemos en México de inseguridad, violencia y delincuencia, los demás retos sí se atenderán con prioridad. Ojalá que sea una imprecisión de quienes redactaron este documento y no una intención real del Gobierno Federal.

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Nota al margen: comparto los Tuits que publiqué el 24 de abril de 2013 en relación con el Pacto por México en @aguilagriega

“… un Sistema Nacional de Programas de Combate a la Pobreza que eliminará el sesgo asistencial y el uso electoral …” #PactoPorMéxico

“… los recursos del Estado llegarán directamente y sin condicionantes a la población que más los necesita …” #PactoPorMéxico

“… y se ejercerán con reglas de operación y transparencia que permitan su evaluación y rendición de cuentas …” #PactoPorMéxico

El compromiso 6 del #PactoPorMéxico (combate a la pobreza) puede ser el #WaterGate de @EPN – se compromete contundentemente a lo imposible.

Ni lo uno ni lo otro se ha logrado en #México de manera clara: evaluación y rendición de cuentas. Pero se promete, se escribe y se publica.

Lo peor del #Compromiso6 es que muy rápido se intentó violar lo que se prometió que no se haría: lucrar electoralmente. #PactoPorMéxico

Los Compromisos del #PactoPorMéxico en materia de Banca son buenas intenciones. La redacción denota una falta de conocimiento preocupante.

Se habla de fortalecer a la Banca de Desarrollo en el #Compromiso62 y lo primero que se hace es nombrar a políticos no a especialistas.

El #Compromiso65 ofrece créditos oportunos y baratos a pequeños productores agropecuarios. Otra buena intención que nace del desconocimiento

El apartado 3 del #PactoPorMéxico referido a Seguridad y Justicia es el más parco y el menos comprometido, debiendo ser justo lo contrario.

Los compromisos 74 a 81 de Seguridad y Justicia son tibios, vagos y confusos; el país requiere que sean agresivos, concretos y muy claros.

Penúltima reflexión por hoy del #PactoPorMéxico – quiere abarcar todo, las prioridades no son claras y está lleno de buenas intenciones.

La última (por hoy) del #PactoPorMéxico – a pesar de sus debilidades este acuerdo cuando menos ha sentado a la mesa a los políticos.

Jueves ordinario: tweets sobre la reforma hacendaria

 

El país se encuentra en una situación inmejorable para realizar los cambios que requiere.

En cuanto a la economía y particularmente en términos macro económicos gozamos de una estabilidad que se ha extendido ya a cuatro sexenios; los pendientes son claros: crecer más y mejorar la distribución de la riqueza. El crecimiento debe ir en línea con las capacidades y el potencial que tiene México; el bono demográfico es una ventana de tiempo que disfrutaremos en los siguientes 30 años, siempre que sepamos aprovecharlo; la creación de empresas y el crecimiento de las existentes será el pan de todos los días en el futuro próximo.  La distribución de la riqueza, por su parte, aunque es un tema del estado  también estará al alcance de más mexicanos conforme haya más oportunidades de emprender y por tanto de transformar la mentalidad de empleados a empresarios.

En cuanto a la política existen factores positivos, como la alternancia en el poder y una democracia naciente que cuando menos ha sabido mantener la estabilidad. Los pendientes acá son mucho mayores y habría que ordenarlos más por lo que tenemos que hacer los ciudadanos y menos por lo que podemos esperar de los políticos (que no es mucho). Así, nuestra obligación -además de participar en jornadas electorales- podría dividirse en dos grandes apartados: 1) Rendición de cuentas y transparencia y 2) Reformas estructurales que pongan al país en una situación cuando menos equitativa para competir con las demás sociedades. Por su parte el gobierno debe cumplir con su mandato principal: preservar el orden, reduciendo dramáticamente la inseguridad. Ahí es donde debería meter la mayoría de sus apuestas; ahí es donde debería estar el Pacto por México.  Lo demás, debe sumar al orden, pero no ser lo medular.

En fin, tenemos mucho que hacer y cosas por mejorar y transformar; pero es muy probable que la situación en la que estamos es una de las mejores en varias décadas.

Uno de los factores que permitirá la generación de riqueza y por tanto la demanda de empleos es la relacionada con la reforma hacendaria. Hace un par de días el gobierno federal, a través del Secretario de Hacienda Luis Videgaray, inició con el debate y la postura oficial sobre el tema. Desde mi punto de vista empezó con una visión equivocada, al confundir los síntomas con las causas de la enfermedad, así como mezclando el bienestar esperado y la medicina que se pretende aplicar. El día de ayer publiqué una serie de tweets que quiero compartir en este espacio, a propósito de este tema. La idea de hacerlo así es presentar ideas de 140 caracteres que -aparentemente están sueltas- pero que forman parte de un diálogo en el que deberíamos participar muchos.

El orden es cronológico: el primero de los 19 tweets lo publiqué a las 10:24 pm y el último  a las 11:13 pm. Ojala sumen en el diálogo que requerimos.

El discurso de la #ReformaHacendaria está empezando por el final: beneficios de la formalidad en lugar de causas de la informalidad.

La #Informalidad tiene varias dimensiones: Empresarial evade ISR; Laboral evade cuotas obrero-patronales y Gubernamental no rinde cuentas.

Los ciudadanos debemos subirnos al debate de la #ReformaHacendaria – de ninguna manera podemos dejarla en las manos de los políticos.

50% de los empleados no paga cuotas, 80% de las empresas no paga ISR y 100% de los municipios no rinde cuentas, ¿qué es informalidad?

No podemos tolerar que el discurso tecnócrata de los políticos de la #SHCP sea vago y teórico, requerimos propuestas concretas.

Una razón por la que algunas empresas no pagan cuotas obrero-patronales es por la carga administrativa, no por el costo en sí de la cuota.

Si bien muchas empresas no pagan ISR o la totalidad de él, sí pagan otros impuestos como IVA, IDE y IETU (cuando aplicó).

¡Qué diferente sería si el discurso sobre la #ReformaHacendaria hablara de simplificación y sencillez administrativa y rendición de cuentas!

En algunos países los ciudadanos denuncian a los evasores de impuestos. ¿Tienen más consciencia o los beneficios públicos son tangibles?

Hay más, muchas más empresas bancarizadas que con cédula fiscal. El gobierno tiene que aprenderle mucho a la banca. ¡Imaginen eso!

Increíble que los políticos hacendarios no se den cuenta que los empresarios pequeños son sus mejores aliados: ignoran sus necesidades

Las #PyMEs no necesitan créditos bancarios baratos, sino facilidad en el pago de sus impuestos y cuotas, así como incentivos a pagarlos.

Los incentivos fiscales funcionales no están integrados por amenazas, descuentos ni quitas; sino los que ofrecen beneficios públicos reales.

¿Qué tal que el estado garantizara el orden público e infraestructura adecuada para hacer negocios? Los impuestos serían una consecuencia.

¿Por qué empezar al revés? “Primero me pagas, aunque yo no cumpla con las responsabilidades básicas de un estado y después yo cumplo”

Son las #PyMEs las que generan el empleo en el país. ¿Qué ofrece el estado para que sigan generando riqueza? ¿Formalizarlas? ¿De qué hablan?

La #ReformaHacendaria debe incluir la opinión representativa de los empresarios mexicanos y el diseño debe ir de la realidad a la teoría.

Finalicemos por hoy con lo de la #ReformaHacendaria – solo decir que nuestros gobernantes requieren de nuestra guía para encontrar el camino.

Apóstoles empresariales | Post para Cara Digital

Half-Length Figure of an Apostle by Leonardo da Vinci

“Hay niveles de tolerancia”, respondió el director de recursos humanos del banco más grande del país, ante el señalamiento de un directivo respecto a la deficiente calidad de las instalaciones del edificio corporativo. No solamente de los lugares de estacionamiento, sino de los baños e incluso de espacios destinados a jardineras que se estaban utilizando para albergar a personal operativo externo. Al edificio ya no se le daba mantenimiento con el razonamiento (?) de que se estaba invirtiendo en una nueva sede. ¡Qué caro estaban pagando los más de cinco mil empleados esta decisión! Cualquiera que hubiera escuchado la conversación se hubiera sentido agredido, sobretodo cuando el encargado del capital humano concluyó con cinismo: “¡Y en los siguientes dos años se va a poner peor!”

Lamentablemente esta conducta no es exclusiva de las corporaciones, hay empresas y negocios que se han acostumbrado a tratar mal a sus empleados. En algunos casos, se ha acuñado la cultura de que dar empleo es hacer un favor.  “En la calle hay personas que con la mitad de tu sueldo, estarían dispuestos a hacer el doble de lo que tú haces”, le dijo el dueño de una empresa mediana a su gerente de finanzas hace un par de años, mientras revisábamos una solicitud de crédito. Imagina el rostro del gerente de finanzas; imagina el ambiente en su equipo de trabajo. El dueño pareció no percatarse de lo dañino de su conducta, no sólo el causado a sus colaboradores, sino a su propia empresa.

En contraste, existen empresarios y profesionales de la gestión de recursos humanos que se toman en serio la máxima de que el capital humano es lo más importante de una empresa. No sólo lo señalan en su discurso, sino que han definido una estrategia con acciones contundentes que respaldan el deseo de que sus colaboradores se conviertan en el principal generador de riqueza y diferenciación en el mercado. Dentro de tu negocio, ¿tienes una clara gestión de recursos humanos más allá del costo que te representa?

Utilizando una metodología de lealtad de los clientes aplicada a la gestión del talento, ubiquemos a los empleados por su nivel de satisfacción y compromiso con tu empresa.

 

Cada tipo de empleado tiene características genéricas distintivas y, por tanto, retos específicos por parte de tu empresa y que te ayudará a ejecutar la estrategia de recursos humanos de tu negocio.

  1. Leales: son los empleados que disfrutan su trabajo y a la vez están comprometidos con la visión de la empresa. Los retos que tienen en el día a día los motivan a brindar su mejor esfuerzo y a la vez la remuneración que reciben cumple satisfactoriamente con sus necesidades económicas.
  2. Apóstoles: dentro del cuadrante leales están los empleados que además son fans de la empresa. Son personas que no solo están contentos y comprometidos, sino que generan un buzz positivo para la empresa. Son empleados que genuinamente hablan bien de su trabajo y de la empresa. Generan gran productividad, un excelente ambiente de trabajo y -por si fuera poco- prestigio dentro de su círculo de influencia, que muchas veces está fuera de la empresa.
  3. Rehenes: son quienes están comprometidos con su trabajo, ya sea porque les gusta lo que hacen (el reto los motiva) o ya sea porque necesitan del trabajo para pagar sus cuentas. Sin embargo no están satisfechos y si permanecen dentro de la compañía es porque no tienen las capacidades de encontrar un mejor empleo o porque no están interesados en buscar otro. Estos empleados ya generan valor, por lo que algunos empresarios no están interesados en brindarles mejores condiciones.
  4. Mercenarios: normalmente son talentos de la empresa que no se han enganchado con la visión (porque no les interesa o porque no los han invitado a formar parte de ella), por lo que ante una propuesta económica más atractiva no dudarán en cambiar de trabajo.
  5. Desertores: forman parte de las estadísticas de la rotación de personal involuntaria. En algunos casos, son jóvenes que no se visualizan dentro de la empresa y optan por probar en otras empresas; en otros casos son talentos ocultos que se desesperan al no tener un reconocimiento por sus aportaciones. En cualquier caso, este grupo representa un alto costo operativo, por el tiempo y esfuerzo que se invierte en cubrir las vacantes que generan.
  6. Terroristas: dentro del cuadrante de desertores están los empleados que tienen sentimientos negativos contra la empresa. Dentro y fuera de ella, expresarán su descontento y causarán mala imagen para tu compañía.

“Si los negocios manejaran su dinero con el cuidado que manejan a su gente, la mayoría estarían quebrados”, decreta el primer renglón del bestseller “The Talent Master”. La administración del talento humano es sin duda el principal diferenciador de las compañías. Tarde o temprano el estilo de gestión se verá reflejado en los resultados financieros. Así, si nos has definido una estrategia seria en la gestión del talento de tu negocio, este inicio de año podría ser un momento ideal para diseñarla y llevarla a cabo. Empieza ubicando a cada empleado o grupo de empleados en estos cuadrantes.

En un artículo posterior, revisaremos qué acciones son las más recomendables por cuadrante.

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Imagen de corbisimages

Iniciemos el diálogo

Corbis images – Wave of water

 

Disminuyen los latidos de mi corazón. Sigo caminando, con energía y con el fin en mente, pero una relajación mental me permite un respiro de tranquilidad. Han sido días terribles de conducir al aeropuerto, bajar corriendo del coche hacia las ventanillas aéreas, perder dos aviones y redocumentar los vuelos. Hoy, sin embargo, ha sido diferente, más común: no perdí el rumbo, no hubo tráfico extraordinario, no salí en la raya.

La mañana ha sido una de esas cualquiera en que antes de las seis no ha amanecido y las calles están relativamente vacías, transitables. Los conductores tempraneros son más diestros -¿lo has notado?- lo que facilita una circulación continua. El estacionamiento está listo para recibirte, brindándote opciones excesivas de lugares. Tan corriente –la mañana- que la única fila complicada fue la de documentación del equipaje; los que se suben a ella aceptan pacientemente su suerte. Las demás filas son ágiles, particularmente la de impresión del pase de abordaje y la de los filtros de seguridad. Qué fortuna vivir en un país de atentados nulos -pienso- mientras miro a los guardias aplicar las normas con sentido común; no como en los aeropuerto del país del norte: que aplican el sentido de amedrentamiento en bruto –tanto a propios como a extraños. Hasta la fila para el café es rápida; me doy el lujo de pedirlo triple, con canela y un endulzante artificial. Leo la clave de internet en el recibo y repito sin pensar: “latte28”.

Así, con el vaso de café en la mano, caminando a la sala 12 del aeropuerto de la ciudad de México, es que me invade una calma exquisita, inesperada. La tensión de mis músculos desaparece poco a poco, la preocupación de perder el vuelo -por tercera ocasión consecutiva- se esfuma y en paralelo emerge un estado ideal para que las ideas nazcan y fluyan. Ideas que pueden rastrearse cuidadosamente desde su origen: contemplo su aparición repentina y casi espontánea, una por una; disfruto el jugueteo cuando se rozan, se funden, se alejan; así, caminando cadenciosamente, con un ritmo ágil y a la vez apacible; relajado, energizado y estimulado al iniciar este diálogo.

Empecemos.

 

Jueves ordinario | El ciclo termina -y empieza- con un agradecimiento

Voy caminando por el cuarto piso: del pasillo externo hacia el interno, en el cuadrante verde; en Centro Bancomer: ahí en Avenida Universidad 1200. Una energía intensa recorre mi vientre. Me emociona regresar a ese módulo. Han pasado más de diez de años. Entrevistaré a Martha, la Directora de Riesgos. Quiero ofrecerle que se quede en las PyMEs. Estoy emocionado. Es marzo de 2008.

La decisión de entrar a Bancomer fue relativamente fácil. Coincidió la invitación que me hizo Emilia Remolina para entrar junto con ella al equipo de José Luis Limón con la percepción que tenía de que era el mejor banco. Era el año de 1997, un par de años después de la crisis. Previamente había trabajado en el Fobaproa y me tocó revisar las carteras de crédito empresarial de más de 5 bancos. Los mejores expedientes y la información más clara eran los de Bancomer. Detrás de ese trabajo estaba la mano experimentada de un funcionario bancario de los que ya hay muy pocos: Don Rogelio de la Garza.

Las primeras semanas no han sido nada buenas. La realidad es devastadora; la expectativa inicial era un sueño. “Un banco no es tan ordenado como parece”, pienso al salir por la explanada principal. Estoy aprendiendo algo que todavía no imagino. Creo que estoy desarrollando mis habilidades para ser un experto en evaluación de crédito empresarial, pero al cabo de varios años me daré cuenta que lo que en realidad aprendí tiene que ver con la cultura laboral del banco; y del país. La vivo y la sufro día a día. La burocracia. La jerarquía. La lealtad a las personas y a los equipos; a la institución. El liderazgo. La conveniencia. Las voluntades unidas; las voluntades dispersas. La capacidad de hacer con la disciplina; o la de destruir poco a poco con la mediocridad. ¿Cómo ordenar todos esos factores que se presentan de manera arrolladora con diferentes caras? No puedo. Es mucha información. No soy consciente de lo que voy aprendiendo. Es deslumbrante. Tanto, que apenas puedo ver. Es octubre de 1997.

Hace unas semanas cumplí 15 años de trabajar para Bancomer. Se ha cumplido un ciclo. Buenas cosas han pasado en mi vida. Profesionalmente he crecido gratamente; no ha sido fácil, pero ha valido la pena. Personalmente también he crecido y sobretodo he madurado; tampoco ha sido fácil: y ha valido más la pena. ¿Cómo medir 3 lustros? ¿Por el número de amigos, conocidos, contactos,  jefes, colaboradores, pares? ¿Cómo? ¿Por la profundidad en las relaciones? Difícil, ¿no? ¿Por los proyectos ejecutados? ¿Por los aumentos? No. Tal vez pueda medirse por el número de hijos; tengo dos: uno de diez años y una bebé de dos meses. Mejor. O tal vez no deba medirse; solo decirse: 15 años. Y calificarse: exitosos, felices, tristes, intensos, llenos de ilusión, con descalabros, con actitud. Eso. 15 años de actitud. Actitud positiva.

Llego a Monterrey. Me acaban de dar una promoción. Sé que los chilangos no somos muy queridos, pero al cabo de unos meses me daré cuenta que los regios siempre apreciarán a la gente trabajadora. Llego con gran ilusión. La industria bancaria apenas está abriendo la llave a los créditos empresariales. A eso voy: a prestarle a las medianas empresas. Hago amigos. Conozco y me sumerjo en la cultura empresarial de esa orbe moderna. Tan cerca de Estados Unidos y tan cerca de México. Me imagino que vivo en el futuro del país; ahí donde el trabajo, el emprendimiento y el hágalo usted mismo son una constante. “No hay crisis que aguante 24 horas de trabajo”, me confía Pepe Salgado, mi jefe y Director Divisional. Se refiere a la manera en que la sociedad enfrentó la crisis de la década anterior. Es mayo de 2004.

Sería prácticamente imposible nombrar a todas las personas que tanto me han enseñado en Bancomer. Tanto jefes, como pares y colaboradores. Me han dejado lleno de experiencias y de buenas vibras. No tengo mas que agradecer a cada uno de ustedes, amigos y colegas. Me llevo todo lo que me dieron; no dejo nada. Confíen en que utilizaré bien lo que me han enseñado. No podría ser diferente.

Regreso de la semana nacional PyME. Nos acaban de reconocer como la mejor institución bancaria, con el Galardón PyME. Entró a la sala verde, donde se celebra el Comité de Riesgos que preside Nacho Deschamps, el Director General del banco. “Felicidades”, comenta escuetamente y seguidamente me indica: “ahora a la realidad, a gestionar los riesgos y mantener una cartera sana”. Es noviembre de 2010.

El principal agradecimiento es para mi equipo. El de ahora y también a los de antes. Básicamente por aguantarme. Pero también por permitirme mejorar como líder. Con muchos hemos desarrollado una amistad que trasciende las fronteras de la relación profesional. Gracias en verdad.

Estoy en el comedor poblano. Una intensa energía recorre mi vientre. Voy a renunciar. He preparado un discurso. Lo pronuncio lo mejor que puedo. Mi jefe, Lalo Osuna, me escucha atentamente. Se sorprende al inicio, pero conforme avanza el relato comprende mis razones y mis sentimientos. Se ha acabado un ciclo. Y estoy por comenzar uno nuevo. Es octubre de 2012.

En reiteradas ocasiones he señalado que me gustaría escribir un libro con las experiencias profesionales de Bancomer. Hay anécdotas de dimensiones diversas; desde muy técnicas en términos de riesgos hasta muy humanas en términos de gestión de equipos; por supuesto que cada una de ellas está impregnada de la cultura del banco. En futuros ensayos utilizaré este espacio para compartir esas experiencias, siempre respetando la confidencialidad de la institución y la integridad de las personas. Creo que vale la pena hacerlo, pues en estos más de 5 mil 400 días que he pasado aquí hay mucho que contar y reflexionar.

Me despierto. Apenas amanece. Me maravilla el continuo del principio del día; así como ese continuo del atardecer. Ilusión y nostalgia; alegría y tristeza. Agradecimiento en ambos. A partir del 12 de noviembre trabajaré en Grupo Nacional Provincial. Me han invitado a desarrollar el segmento de PyMEs, dentro de la gran aseguradora mexicana. Es un honor. Estoy muy contento con mi decisión. No ha sido nada fácil. Empecemos otra vez. Es el 1° de noviembre de 2012.

 

El niño y el discurso

Siento un poco de nervios. Todavía estoy tranquilo. Tengo casi toda la tarde por delante. Debo preparar mi defensa. Es injusto ese recado que yace sobre mi cuaderno de tareas. La tinta roja agrava todo. No importa que la acusación de la Frau sea injusta. Es cierto que no me gusta dibujar. Cierto también que no seguí las instrucciones de cómo realizar los trazos. Cierto. Pero su reacción es exagerada. ¿A poco manda felicitaciones por las lecturas perfectas que realizó del libro “Senda”? Nunca escribió que soy el que más rápido contesta las sumas; tampoco que escribo de corrido y sin faltas de ortografía. No. Sin esas líneas aprobatorias ¿cómo puedo explicar esta injusticia? Acepto mi culpa. La acepté con ella al decirle que no me gusta dibujar. Pero no fue suficiente. Al contrario. Tuvo que escribir que no me gusta seguir instrucciones y que sí me gusta retar a la maestra. ¿Cómo explicarlo? Ya se me ocurrirá algo. Faltan varias horas para que anochezca.

Tomo el día de vacaciones. Voy a correr. A relajarme en la tina de masajes. A rasurarme al vapor. A reflexionar. Estoy a punto de tomar una gran decisión en mi vida profesional. Encuentro un momento revelador. El tragaluz ilumina mi mente. Pierdo mi mirada en el cielo azul. Aparece una historia. Es de los ciclos que se entrelazan. Ya he tomado la decisión, pero hay que saber explicarla. Me la cuento. Es consistente con mis sentimientos. Congruente con mis valores. Todo empieza en el Kinder. Acaba en ese instante en el que salgo disparado de la tina para darle ritmo al relato.

Controlo mis nervios. Han crecido sin césar. Ya anocheció. Ahora que quiero que el tiempo se acelere, se aletarga. Media hora más: sólo pido eso. Darán las nueve y me dormiré. Me escabulliré justificadamente al descanso necesario de un niño de siete años. No pueden pedirme que me desvele. Menos ante un recado absurdo que a nadie interesa. Mañana le diré a la Frau que no pude entregarlo. Tal vez se le olvidé. Así será. Bien pensado. Ese ruido. Es el coche de mi papá. Sí es. Qué cerca. No hay escape. Él entenderá. Él sabe que no soy bueno dibujando. Lo importante son las matemáticas. Iluminar es para niños del Kinder. Sí. “Hola, buenas noches. Tengo sueño”. Entro a mi recámara. Prendo y apago la luz. Me meto debajo de las sábanas. Si sólo pudiera estar dormido.

Hace unos días le entregaron calificaciones a mi hijo. Ya tiene diez. Está lleno de energía. Va en quinto. Las relaciones personales son una de sus fortalezas. Es bueno en matemáticas y en inglés. La lectura en español le cuesta trabajo. Las tareas son su coco. Le toca el fin de semana conmigo. Su madre me ha anticipado que está un poco nervioso. Porque vamos a tener una plática y no voy a soltarlo el fin de semana. Cuando lo recojo en la escuela, reconozco sus ojos inquisidores. Me identifico. A pesar de lo que él esté sintiendo ahora, preferiría estar en sus zapatos. ¡Qué ironía! No hay regaño. Sólo acuerdos. Mejor incentivar que castigar. Además sus resultados están por arriba del promedio. Cuando se siente fuera de peligro intenta negociar el premio. Era el riesgo. 

“No me gusta dibujar”, me reiteró tímidamente, mientras escribo la plana que me encargó mi papá. Hay que explicar qué pasó con la maestra. Es muy claro. No hay duda. Sólo que no sé qué poner. Estoy pasmado. No sé que quiere en realidad. ¿Qué intención tiene este ejercicio? ¿Aclarar o castigar? ¿Las dos? Después de algunos minutos, me veo escribiendo un compromiso. De ya dibujar; de no responderle a la Frau. No me justifico. Me echo para adelante. Olvido la explicación. Es el camino más rápido a la cama. A la aceptación. Igual no pueden entenderme. Están muy ocupados siendo adultos. Son muy raros. Predecibles. Llenos de creencias.

Yo no vengo a pronunciar un discurso. Gran ensayo de Gabriel García Marquez. Dice que no, pero igual lo hace. Lo hace al recibir un reconocimiento por su trayectoria. Lo escribió y lo leyó. Años después lo publicó junto con una veintena más de discursos. Declara lo contrario para revelar sus intenciones genuinas. Yo tampoco vengo a pronunciar un discurso. Pero voy a hacerlo. Quiero hacerlo. Lo escribo mentalmente ese día de la tina. Le doy ritmo al caminar y al manejar. Está listo. Al ponerlo en práctica me libero. Va más allá de una decisión de un instante. Es un relato de sucesos que se entrelazan entre mi yo en continuo y las circunstancias. Anuncia el cierre de un ciclo; y la apertura de otro. Uno más. Todavía hay mucha energía para empezar de nuevo.

Entregó la nota firmada. “¿Qué te dijeron?”, refunfuña la Frau. Ni siquiera sabe qué efectos tienen esos recados. ¿Un regaño, una plana? No importa. Después de la cuartilla me relajé. Pude dormir. Me cobijé aceptando un castigo que no merecía. Es el mundo de los adultos. Reglas estrictas para buscar orden y disciplina. Regreso a mi lugar. Quisiera volar. Salgo al recreo y me desquito con un par de goles. Correr. Gritar. Así. No pienso nada. Acabo sudando. Listo para la siguiente clase.

 

Jueves ordinario | Epitafio, contratos de fiduciario y listas digitales

Hace un par de días me encontré a un amigo y colega de Fiduciario. Es poeta. Además de abogado hace unos años publicó un libro con poemas existenciales. Recuerdo un verso lleno de sangre que buscaba enardecida y decididamente el sentido de la vida. Una vez que me dé su autorización voy a publicar el poema que señalo. Bueno. El chiste es que me lo encuentro saliendo del estacionamiento. Le pregunto sobre su escritura y con una mueca me da a entender que prácticamente la ha abandonado. Bromeamos con nuestros epitafios y luego surge uno completamente absurdo: “Estandarizó los circuitos de contratación fiduciario”.

Recordé lo que me ha estado sucediendo desde que tengo tantas listas por leer. Ya era un reto leer la bandeja de entrada de mi correo electrónico cuando decidí incursionar en más listados, portales y líneas de tiempo. ¿Han revisado cuántas cosas inútiles leemos todos los días? Unas por entretenimiento y otras por vicio. Y dicen que los mexicanos no leemos. Claro que leemos; somos el país con más crecimiento en twitter. ¿Qué hacemos ahí? Pues leer. Cualquier cantidad de información y de una calidad tan diversa como el mosaico que representa nuestra sociedad. Pero es imposible leer todo lo que pretendemos. Lo peor es que los dispositivos móviles y las redes sociales nos facilitan esta conducta. “Perdido en una línea de tiempo”  será el epitafio común de muchas personas de esta época.

Hay denuncias que señalan que para estar más conectados en el mundo real debemos estar menos conectados en el mundo digital. Más conectados con nuestra familia y nuestros colegas; con nuestras ideas y sueños; menos con internautas y aplicaciones de contenido que se multiplican diariamente de manera vertiginosa. Acá el tema no es renunciar a la tecnología y al mundo digital, sino en saber seleccionar en qué inscribirte y en qué momento revisarlo.

¿En qué inscribirme y con cuántos me meto?

Hagamos un pequeño recuento. Para el portal del Facebook y una navegada en los portales de tus conocidos y de las páginas de tu preferencia, digamos tres horas diarias. El timeline de twitter que ayuda a estar informado, un poco de humor y grandes frases, ¿unas dos horas? Navegar por Pinterest otra hora y si estás empezando pues un poco más. Por supuesto media hora de rigor en LinkedIn para ver las actualizaciones de tus contactos profesionales y echarle un vistazo a las oportunidades de trabajo. Digamos que un internauta más o menos involucrado con sus redes sociales invertiría 3 de FB, 2 de twitter, 1 de Pinterest y 0.5 de LinkedIn. 6.5 horas. ¿Y la chamba? ¿Y la familia? Ah, pues por ahí también podemos meterla ¿no? ¿A poco no felicitamos a nuestros amigos en sus cumpleaños en el face; o le ponemos cosas cursis a nuestras parejas; o nos metemos en una discusión con un colega; o hasta atendemos una queja de servicio de nuestra empresa?

El gran reto es definir en qué plataforma me meto. Si no te dedicas al marketing digital no tienes por qué estar explorando las nuevas; ya llegarás en su momento a donde estén tus amigos. Digamos que elegimos esas 4: FB, twitter, Pinterest y LinkeIn. El tiempo invertido en ellas está directamente relacionado con el tamaño de tu red. ¿Más es mejor? Un estudio reciente encontró que los adolescentes tienen 600 “amigos” en FB. El promedio en twitter de seguidores es alrededor de 200 y a la mejor tú sigues a otros 300. LinkedIn unos 300 más y Pinterest digamos 100. Alrededor de 1,500 vidas diarias en sólo 4 plataformas. ¿Cómo administrar el tiempo? ¡Qué locura!

¿A qué hora?

Lo peor es hacerlo cuando debes estar con tu familia conviviendo. Es un error que muchos cometemos y me parece que ni cuenta nos damos del daño que nos hacemos. Lo segundo peor es cuando debes estar trabajando; también se hace pero en menor medida, pues en muchas empresas está prohibido o restringido; pero ¿quién puede intervenir lo que haces con tu celular? A la hora de la comida es equivalente que con tu familia, pues seguro tienes amigos con quien compartir los alimentos. La mejor que se me ocurre es que debemos agendar momentos específicos. Acordarlo con tu familia y al mismo tiempo pecar en el mundo digital. Así como cuando se leían más libros. Tú el tuyo, tu amigo o pareja el suyo; con pequeños espacios para comentar.

Una vez mi esposa y yo acordamos horas de uso del dispositivo móvil. Nos fue muy bien con el acuerdo, aunque cuesta trabajo. Se me hace que va siendo tiempo de volver a renovar esos “votos digitales”. Al final es una cosa de sentido común, pero esa “cochina” costumbre de estas época de voltear a ver el celular en cualquier momento nos está quitando tiempo de nuestras vidas.

Puede sonar un poco exagerado esto que escribo aquí, pero no sobra reflexionar. Y tomar el control de dónde invertimos nuestro tiempo. No planear es renunciar a la libertad y dejar que el entorno digital decida por nosotros. ¿Qué epitafio nos estamos construyendo?

 

Imagen de Corbis.

La primera temporada o cómo ganar con los Rabbits Blue – Borreguitos ITESM CSF

 

Casi cada semana hemos recibido un mensaje del head coach; casi siempre en alusión al resultado del partido; no sólo del marcador sino -y sobretodo- del desempeño del equipo; de los niños principalmente, pero también de los apoyos y compromisos de los papás. Empezamos esta aventura desde enero, cuando los niños sólo iban a correr a los entrenamientos. Como había tantos niños queriendo participar en la categoría de rabbits, en mayo se decidió armar dos equipos; el A y el B. Este post está dedicado a la categoría Rabbits B de los Borreguitos del ITESM CSF. Ha sido un orgullo pertenecer a este equipo.

“¡Bien tackleado! ¡Muy bien tackleado!”, gritaba animadamente después de que Bruno, mi hijo de diez años, había detenido al corredor del equipo contrario. “¡Va de tu lado, va de tu lado!”, le gritaba unas jugadas antes. Sabía que mi voz llegaba hasta el campo y que tenía el riesgo de confundir las instrucciones que daban los coaches a los niños. Lo sabía, pero me costaba trabajo quedarme callado. El manager del equipo se acerco cuando acabo el segundo cuarto y me pidió que por favor moderara los ánimos que le daba al equipo. Así lo hice. Esto sucedió hace una semana. Fue el séptimo partido. Aunque el marcador no nos ha favorecido, salvo en un partido, la victoria de vida ha sido contundente.

Mañana será el últmo partido. Es la primera temporada de Bruno, así como la de todos sus compañeros. También es la primera temporada de los coaches en esta categoría; por supuesto, la primera para mamás y papás. Ha sido una experiencia redonda en todos los sentidos. Cada integrante se  llevará mucho de este verano y es probable que no lo olvide en muchos años. Mañana terminará la temporada, pero para nuestros niños será el inicio de una gran aventura en la que han quedado sembrados valores como la disciplina, la confianza, el trabajo en equipo, la capacidad de traspasar sus límites y -la más importante- la amistad.

Los niños han aprendido a correr, a tacklear; han adquirido fuerza, velocidad y agilidad; por primera vez han tenido que coordinarse con otros compañeros para ejecutar una jugada o para hacer la calistecnia; para corear la porra al final de la práctica o para ir al cine con los coaches. Son físicamente mejores y socialmente más concientes. Emocionalmente han ido en una montaña rusa de sensaciones: se han enfrentado al miedo y cuando lo han vencido han disfrutado las mieles de la confianza. También han comprendido de qué se trata la paciencia: la propia y la de sus entrenadores; se llevarán en su inconsciente la sabiduría de que el trabajo siempre va antes del éxito. Esta temporada ha sido de mucho trabajo. El éxito está aquí ya con ellos, aunque el de los puntos vendrá un poco más adelante. Muy probablemente mañana sea un buen día para ello.

Los coaches también han aprendido. No es lo mismo jugar que enseñar; orientar a jugadores experiementados que iniciar con los fundamentos de este deporte a pequeños que apenas han aprendido a amarrarse las agujetas. Probabemente la paciencia sea una de las hablidades que más han practicado. Aunque es muy probable que hayan aprendido otros aspectos que habían dado como hechos; como el lenguaje oral y el corporal: la comunicación siempre es un reto, más cuando las generaciones y las nociones del deporte son tan distintas. Se llevan muchas satisfacciones, pues no sólo lograron que una veintena de niños mejorarán en sus habilidades físicas, sino que integraron un equipo que hoy se reconoce como tal y que ha desarrollado un sentido de solidaridad. Probablemente un factor que no tenían en mente era la interacción con los padres de esos niños. Acá lo que han desarrollado y se admira sobremanera es la diplomacia.

Las mamás y los papás hemos aprendido probablemente mucho más de lo que imaginábamos. En lo personal para mí ha sido una experiencia sorprendente y que me ha formado nuevamente. El fútbol americano es formativo y fue hasta que me tocó jugar de papá que he comprendido el alcance de ello. Estar fuera del campo: detrás de la reja en el entrenamiento o en la tribuna en los partidos es algo que nunca había sentido. El impulso natural a participar activamente ha sido difícil de controlar y sólo cuando he asumido mi rol de espectador es que he podido ser consciente de cuál es y será mi papel como mentor de Bruno. Las reflexiones conjuntas -de padre a hijo y de hijo a padre- han sido espectaculares, pues nos han acercado más como seres hmanos. Así como él se ha divertido enormemente, ha encontrado nuevos amigos y referencias de ejemplo en sus coaches, yo he encontrado nuevos motivos para seguir mi camino a la madurez y el agradecimiento de encontrar grandes seres humanos que muy seguramente serán amigos por muchos años.

Después del partido de mañana, habrá una convivencia que sellará con broche de oro la primera temporada en nuestros nuevos roles. No ha podido ser mejor y por fortuna tampoco podía ser de otra manera. Cada jugada y cada partido lo hemos aprovechado para formar a nuestros niños y para seguirnos formando como adultos. A partir del lunes viene el gran reto de llevar a otras dimensiones de nuestras vidas lo que el fútbol americano nos regaló en este verano de 2012. Enhorabuena y felicidades a todos los integrantes de este gran equipo.

 

Jueves ordinario | La actitud hace la diferencia | Jorge Carriles

Reflexión 142: “La actitud hace la diferencia”, Jorge Carriles

Este Jueves está dedicado al Coach Jorge Carriles. Fue un honor conocerlo y haber sido su jugador. Él fue el responsable, junto con el Coach Toño Álvarez, de que jugara la juvenil AA de 1989. En ese año quería dedicarme a disfrutar mi sexto año de bachillerato, pero él tenía otra idea en mente: bastaron un par de minutos para que cambiara los top siders por unos “tacos” y mi copete por un casco. Aprendí mucho en esa temporada; muchos aprendimos: desde el jóven Head Coach Agustín García hasta varios de los jugadores que nos sentíamos muy “guapos”. Lo volví a corroborar hace unas horas en Gayosso: existe una conexión intacta llena de confianza entre quienes jugamos en esa temporada; incluso con otros jugadores de categorías contiguas.

Más de veinte años después, mientras desayunábamos un sábado por la mañana de 2010, me compartió lo que significó para él ese grupo: “Nadie creía en nosotros, pero el equipo tenía algo: eso que caracteriza a los campeones”, señaló asomando una leve sonrisa en su comisura y remató: “ni siquiera había estrellas”. Ese equipo de 1989 confirmó lo que por décadas pregonó: que el trabajo en equipo y la actitud son lo factores más importantes para lograr el objetivo que nos trazamos como seres humanos.

Entre 2007 y 2010 mantuve una correspondencia nutrida con Jorge (como me permitió llamarlo en esos años) y en uno de esos correos me compartió la siguiente reflexión:

“No hay duda, buscamos trascender por todos los medios, consciente o inconscientemente, jubilosos o desencajados, sólo nosotros los humanos podemos darle sentido a esa palabra”.

Solamente agregaría que hay personas que logran ese cometido de trascender y de hacerlo con creces. Personas como el Coach Jorge Carriles Rubio. Descanza en paz, pero su alma sigue aquí con quienes tuvimos la fortuna de conocerlo y de ser tocados por su espíritu guerrero, por su voluntad inquebrantable, por su sabiduría llena de experiencia y de estudio contínuo.

 

Jueves Ordinario | Elecciones 2012: Libertad para la acción

En las vísperas de las elecciones de 1988, mis abuelos maternos cumplieron 50 años de matrimonio. Para festejar la gran ocasión se organizó una reunión al estilo de mi abuelo José López -ex futbolista profesional y empresario de la industria del calzado. Pero antes se celebró una misa a la que asistimos solamente los familiares cercanos. Al terminar el acto religioso tuvo lugar una plática que nunca olvidaré. Compartíamos nuestros preferencias partidistas. “Yo voy a votar por Salinas”, señaló mi primo E de 19 años y lo secundó R de 20: “¿A poco hay otro?”. Y rieron. “Yo le voy a Cárdenas”, señalé sin chistar y advertí: “Los jóvenes estamos con el PRD: vamos a ganar. El país necesita un cambio. ¡Ojalá tuviera ya 18 años para votar por él!”. Mi papá y un par de tíos escuchaban la conversación muy atentamente sin decir nada. “¡Estás loco!”, espetó E y reprobó mi atrevimiento moviendo la cabeza de un lado al otro.

Tal vez por ello hace unas semanas que apareció el vídeo y se llevó a cabo la marcha del #MovimientoYoSoy132 no dudé en escribir un artículo en este espacio apoyando su derecho a manifestarse y su legítimo interés a impulsar un proceso democrático equitativo. Me identifiqué con ellos de inmediato; muchos lo hicimos: miles, cientos de miles, incluso varios millones sentimos hervir nuestra sangre y experimentamos una sensación de optimismo, de esperanza. Fue apenas hace unas semanas, aún así muchos han cambiado de opinión sobre este movimiento, empezando por algunos de sus líderes, incluso antes de la elección.

El grupo estudiantil se encuentra en una encrucijada. Hay dos caminos principales que aunque no son excluyentes sí generarán impactos muy distintos: a ellos en primera instancia y al país en segunda. ¿Las calles y la violencia o las instituciones y el diálogo? Revisemos rápidamente cada camino.

1. Las calles.

  • Hace seis años el grupo más reaccionario del PRD eligió esta opción. Hicieron un plantón en la avenida Reforma por varios meses con dos principales resultados, ambos negativos y contrarios a lo que se buscaba: el TRIFE confirmó el resultado del PREP y recibieron el repudio de la mayoría de la sociedad, incluso de quienes los apoyaron al principio.
  • Ya empezaron las movilizaciones y el argumento parece ser el mismo: fraude, voto por voto – casilla por casilla, manipulación por “los de arriba” y los medios.
    ¿Qué se busca? Además de desahogar la decepción que produce la derrota y el sentirse engañados, ¿qué más se está buscando? ¿Que se cambie el resultado? ¿Que se repita la elección? ¿Un golpe de estado?
  • Es comprensible que la energía y la pasión de la juventud radicalice la postura de los seres humanos. Es comprensible y siempre en la historia de la humanidad ha sido necesario para que se produzcan las grandes transformaciones sociales y políticas.
  • Nuevamente la pregunta: ¿cuál es el objetivo de salir a las calles y amenazar con violentarse? Ayer leía en mi TL de twitter cómo se alentaba a ir a las oficinas del IFE y solidarizarse con jóvenes que estaban siendo golpeados por la policía.
  • Si el gobierno federal logra calmar los ánimos sin violencia el pronóstico es que las manifestaciones y los eventuales plantones irán perdiendo fuerza, tal y como sucedió hace 6 años. Por cierto que es el escenario que no derramará sangre y en términos de orden público es el más deseable.
  • Si hay una combinación de violencia del movimiento con un ineptitud de la policía o el ejército podría presentarse algo que ningún (o casi ningún) mexicano quiere ver. Aún así, sería muy difícil que pasara a mayores. Hace dos años el tío de mi esposa (escritor y analista político, afin a la izquierda) advirtió: “Calderón no sacará al ejército de las calles. Lo necesita para no entregar el poder a quien no le convenga”.
  • El ejército mexicano lleva años realizando operativos en ciudades, lo que le ha permitido estar entrenado en labores de contención y minimización de bajas civiles. Por ello la probabilidad de que existan eventos indeseables dignos de notas internacionales parece muy baja.
  • Lo que sí puede provocar es malestar, pues la mayoría de los mexicanos tenemos que trabajar para sobrevivir; y para ello se requiere orden público y vías de comunicación abiertas.
  • Así, el camino de las calles podría sintetizarse en dos puntos: alto malestar y bajo impacto. Es decir se traduciría en repudio social al movimiento estudiantil y sus objetivos iniciales no se cumplirán.

2. Las instituciones

  • Mi prima, un colega de trabajo y varios amigos fueron funcionarios de casilla. Tuvieron la precaución y el tino de tomar una foto al acta electoral de la casilla que refleja el resultado y los votos. También han contrastado los datos con los del PREP y en ningún caso cercano ha habido diferencias significativas que puedan explicar 3 millones de votos de diferencia. Sé que hay varias personas que señalan que sí ha habido diferencias importantes en otras casillas; incluso ayer vi un tweet que denunciaba no sólo diferencias, sino casos en donde habían votado más personas de las que hay en el padrón. Todo esto hay que denunciarlo para que las autoridades lo sancionen. Qué bueno que se haga. Sin duda aprovechar la tecnología y la gran comunidad de redes sociales digitales ha sido un factor fundamental para vigilar el proceso. La transparencia empieza a emerger en nuestra sociedad de manera natural.
  • Exigir al IFE transparencia es nuestro derecho y también nuestra obligación. Con los mecanismos de este instituto deberán desahogarse las denuncias y al final éste debe brindar una rendición de cuentas completa del proceso a satisfacción de los ciudadanos. Para eso les pagamos miles de millones de pesos. Para que organicen elecciones equitativas y apegadas a la ley. Acá el único asunto es que los consejeros del IFE son seleccionados a conveniencia de los partidos. No hemos logrado que sean cien por ciento ciudadanos. Lo que sí se logró es que todos y cada uno de ellos, sobre todo los magistrados del TRIFE fueran aprobados por las tres grandes fuerzas políticas. Es decir, ya hay un mecanismo para resolver inconformidades.
  • Para el movimiento estudiantil elegir este camino no significa renunciar a sus ideales o a sus intereses genuinos de equidad. Al contrario. Elegir este camino y aprender la manera de desahogar nuestros intereses a través de instituciones nos pondrá en un estado mucho más avanzado: desarrollaremos habilidades de diálogo y de negociación entre partes en conflicto -que por cierto es algo muy común en cualquier democracia.
  • Sin embargo, este camino no es el más atractivo para muchos de los jóvenes; en cierta manera es comprensible tener dudas sobre el funcionamiento efectivo de muchas de nuestras instituciones. Por muchos años, los esquemas institucionales (como el judicial) han sido burocráticos y la corrupción ha marcado -en muchos casos- el desahogo y las decisiones. Nos hemos ganado a pulso que la sociedad tenga suspicacia sobre el desempeño de las instituciones; hay evidencia de ello.
  • Acá el factor clave es identificar si el IFE califica como una institución corrupta y poco moderna. Todo indica que no es así. No solo se ha apoyado en tecnología de punta, sino en la parte más confiable de la sociedad: los ciudadanos; nosotros ejecutamos el proceso, desde el respeto por las reglas más simples hasta el conteo de votos y las firma y entrega de actas.
  • Elegir este camino tendrá mucho mayor impacto, tanto en el corto plazo -al evidenciar las irregularidades y determinar si fueron suficientes como para pedir una anulación de la elección- como en el mediano y largo plazos -al establecer un parteaguas en la resolución de los asuntos públicos del país. El aprendizaje y la lección para la sociedad y para los políticos transformará efectivamente al país. No hay duda. Casi sobra señalar que esta vía cuenta con la simpatía de la mayoría de los ciudadanos.
  • En síntesis, este camino tendrá alto impacto en la vida pública del país y además gozará de tal aceptación que la sociedad recordará como un punto de inflexión lo que un día empezó en la Ibero como una protesta de 132 estudiantes universitarios. Es decir, alto impacto y alta aceptación.

Utilizando los argumentos anteriores pareciera muy claro que el segundo camino supera al primero en todos los sentidos. Aunado a ello el primero no está siendo apoyado por la mayoría de los jóvenes del #MovimientoYoSoy132 pero eso no impedirá que un grupo de ellos siga radicalizándose y busque conseguir en las calles lo que aparentemente no se logró en las urnas; con gritos lo que puede turnarse en los procesos institucionales; con amenazas y consignas lo que se gana con propuestas e iniciativas. Aún así están en todo su derecho de manifestarse y de pensar que la mayoría de la población se equivocó. Mientras no violen los derechos individuales de terceros deben manifestar su inconformidad y hacer algo en consecuencia, preferentemente -ya lo he dicho, lo sé- de manera constructiva.

Una idea final. Nuestro país es joven y estamos aprendiendo a gobernarnos; el despertar de la juventud puede ser en ocasiones violento, pero bien encauzado será definitorio en la transformación del país; no hay duda: tenemos una gran oportunidad frente a nosotros. Económicamente vendrá lo que se conoce como el bono demográfico y para aprovechar esos 20 millones de jóvenes que se incorporarán en las siguientes décadas a la economía es necesario mejorar sustancialmente la manera en que dirimimos nuestros conflictos. La movilización de los jóvenes y el emblemático #YoSoy132 será recordado como un parte aguas social en el país y mejorará notablemente la vida de los futuros mexicanos; ése es mi pronóstico y por el bien nuestros hijos espero encarecidamente que se haga realidad. Los que no somos tan jóvenes a hacer nuestra chamba: trabajando día a día y dando un ejemplo de civilidad y respeto por lo que piensan los demás.