Archivos de la categoría Sociedad

Iniciemos el diálogo

Corbis images – Wave of water

 

Disminuyen los latidos de mi corazón. Sigo caminando, con energía y con el fin en mente, pero una relajación mental me permite un respiro de tranquilidad. Han sido días terribles de conducir al aeropuerto, bajar corriendo del coche hacia las ventanillas aéreas, perder dos aviones y redocumentar los vuelos. Hoy, sin embargo, ha sido diferente, más común: no perdí el rumbo, no hubo tráfico extraordinario, no salí en la raya.

La mañana ha sido una de esas cualquiera en que antes de las seis no ha amanecido y las calles están relativamente vacías, transitables. Los conductores tempraneros son más diestros -¿lo has notado?- lo que facilita una circulación continua. El estacionamiento está listo para recibirte, brindándote opciones excesivas de lugares. Tan corriente –la mañana- que la única fila complicada fue la de documentación del equipaje; los que se suben a ella aceptan pacientemente su suerte. Las demás filas son ágiles, particularmente la de impresión del pase de abordaje y la de los filtros de seguridad. Qué fortuna vivir en un país de atentados nulos -pienso- mientras miro a los guardias aplicar las normas con sentido común; no como en los aeropuerto del país del norte: que aplican el sentido de amedrentamiento en bruto –tanto a propios como a extraños. Hasta la fila para el café es rápida; me doy el lujo de pedirlo triple, con canela y un endulzante artificial. Leo la clave de internet en el recibo y repito sin pensar: “latte28”.

Así, con el vaso de café en la mano, caminando a la sala 12 del aeropuerto de la ciudad de México, es que me invade una calma exquisita, inesperada. La tensión de mis músculos desaparece poco a poco, la preocupación de perder el vuelo -por tercera ocasión consecutiva- se esfuma y en paralelo emerge un estado ideal para que las ideas nazcan y fluyan. Ideas que pueden rastrearse cuidadosamente desde su origen: contemplo su aparición repentina y casi espontánea, una por una; disfruto el jugueteo cuando se rozan, se funden, se alejan; así, caminando cadenciosamente, con un ritmo ágil y a la vez apacible; relajado, energizado y estimulado al iniciar este diálogo.

Empecemos.

 

La primera temporada o cómo ganar con los Rabbits Blue – Borreguitos ITESM CSF

 

Casi cada semana hemos recibido un mensaje del head coach; casi siempre en alusión al resultado del partido; no sólo del marcador sino -y sobretodo- del desempeño del equipo; de los niños principalmente, pero también de los apoyos y compromisos de los papás. Empezamos esta aventura desde enero, cuando los niños sólo iban a correr a los entrenamientos. Como había tantos niños queriendo participar en la categoría de rabbits, en mayo se decidió armar dos equipos; el A y el B. Este post está dedicado a la categoría Rabbits B de los Borreguitos del ITESM CSF. Ha sido un orgullo pertenecer a este equipo.

“¡Bien tackleado! ¡Muy bien tackleado!”, gritaba animadamente después de que Bruno, mi hijo de diez años, había detenido al corredor del equipo contrario. “¡Va de tu lado, va de tu lado!”, le gritaba unas jugadas antes. Sabía que mi voz llegaba hasta el campo y que tenía el riesgo de confundir las instrucciones que daban los coaches a los niños. Lo sabía, pero me costaba trabajo quedarme callado. El manager del equipo se acerco cuando acabo el segundo cuarto y me pidió que por favor moderara los ánimos que le daba al equipo. Así lo hice. Esto sucedió hace una semana. Fue el séptimo partido. Aunque el marcador no nos ha favorecido, salvo en un partido, la victoria de vida ha sido contundente.

Mañana será el últmo partido. Es la primera temporada de Bruno, así como la de todos sus compañeros. También es la primera temporada de los coaches en esta categoría; por supuesto, la primera para mamás y papás. Ha sido una experiencia redonda en todos los sentidos. Cada integrante se  llevará mucho de este verano y es probable que no lo olvide en muchos años. Mañana terminará la temporada, pero para nuestros niños será el inicio de una gran aventura en la que han quedado sembrados valores como la disciplina, la confianza, el trabajo en equipo, la capacidad de traspasar sus límites y -la más importante- la amistad.

Los niños han aprendido a correr, a tacklear; han adquirido fuerza, velocidad y agilidad; por primera vez han tenido que coordinarse con otros compañeros para ejecutar una jugada o para hacer la calistecnia; para corear la porra al final de la práctica o para ir al cine con los coaches. Son físicamente mejores y socialmente más concientes. Emocionalmente han ido en una montaña rusa de sensaciones: se han enfrentado al miedo y cuando lo han vencido han disfrutado las mieles de la confianza. También han comprendido de qué se trata la paciencia: la propia y la de sus entrenadores; se llevarán en su inconsciente la sabiduría de que el trabajo siempre va antes del éxito. Esta temporada ha sido de mucho trabajo. El éxito está aquí ya con ellos, aunque el de los puntos vendrá un poco más adelante. Muy probablemente mañana sea un buen día para ello.

Los coaches también han aprendido. No es lo mismo jugar que enseñar; orientar a jugadores experiementados que iniciar con los fundamentos de este deporte a pequeños que apenas han aprendido a amarrarse las agujetas. Probabemente la paciencia sea una de las hablidades que más han practicado. Aunque es muy probable que hayan aprendido otros aspectos que habían dado como hechos; como el lenguaje oral y el corporal: la comunicación siempre es un reto, más cuando las generaciones y las nociones del deporte son tan distintas. Se llevan muchas satisfacciones, pues no sólo lograron que una veintena de niños mejorarán en sus habilidades físicas, sino que integraron un equipo que hoy se reconoce como tal y que ha desarrollado un sentido de solidaridad. Probablemente un factor que no tenían en mente era la interacción con los padres de esos niños. Acá lo que han desarrollado y se admira sobremanera es la diplomacia.

Las mamás y los papás hemos aprendido probablemente mucho más de lo que imaginábamos. En lo personal para mí ha sido una experiencia sorprendente y que me ha formado nuevamente. El fútbol americano es formativo y fue hasta que me tocó jugar de papá que he comprendido el alcance de ello. Estar fuera del campo: detrás de la reja en el entrenamiento o en la tribuna en los partidos es algo que nunca había sentido. El impulso natural a participar activamente ha sido difícil de controlar y sólo cuando he asumido mi rol de espectador es que he podido ser consciente de cuál es y será mi papel como mentor de Bruno. Las reflexiones conjuntas -de padre a hijo y de hijo a padre- han sido espectaculares, pues nos han acercado más como seres hmanos. Así como él se ha divertido enormemente, ha encontrado nuevos amigos y referencias de ejemplo en sus coaches, yo he encontrado nuevos motivos para seguir mi camino a la madurez y el agradecimiento de encontrar grandes seres humanos que muy seguramente serán amigos por muchos años.

Después del partido de mañana, habrá una convivencia que sellará con broche de oro la primera temporada en nuestros nuevos roles. No ha podido ser mejor y por fortuna tampoco podía ser de otra manera. Cada jugada y cada partido lo hemos aprovechado para formar a nuestros niños y para seguirnos formando como adultos. A partir del lunes viene el gran reto de llevar a otras dimensiones de nuestras vidas lo que el fútbol americano nos regaló en este verano de 2012. Enhorabuena y felicidades a todos los integrantes de este gran equipo.

 

Jueves Ordinario | Elecciones 2012: Libertad para la acción

En las vísperas de las elecciones de 1988, mis abuelos maternos cumplieron 50 años de matrimonio. Para festejar la gran ocasión se organizó una reunión al estilo de mi abuelo José López -ex futbolista profesional y empresario de la industria del calzado. Pero antes se celebró una misa a la que asistimos solamente los familiares cercanos. Al terminar el acto religioso tuvo lugar una plática que nunca olvidaré. Compartíamos nuestros preferencias partidistas. “Yo voy a votar por Salinas”, señaló mi primo E de 19 años y lo secundó R de 20: “¿A poco hay otro?”. Y rieron. “Yo le voy a Cárdenas”, señalé sin chistar y advertí: “Los jóvenes estamos con el PRD: vamos a ganar. El país necesita un cambio. ¡Ojalá tuviera ya 18 años para votar por él!”. Mi papá y un par de tíos escuchaban la conversación muy atentamente sin decir nada. “¡Estás loco!”, espetó E y reprobó mi atrevimiento moviendo la cabeza de un lado al otro.

Tal vez por ello hace unas semanas que apareció el vídeo y se llevó a cabo la marcha del #MovimientoYoSoy132 no dudé en escribir un artículo en este espacio apoyando su derecho a manifestarse y su legítimo interés a impulsar un proceso democrático equitativo. Me identifiqué con ellos de inmediato; muchos lo hicimos: miles, cientos de miles, incluso varios millones sentimos hervir nuestra sangre y experimentamos una sensación de optimismo, de esperanza. Fue apenas hace unas semanas, aún así muchos han cambiado de opinión sobre este movimiento, empezando por algunos de sus líderes, incluso antes de la elección.

El grupo estudiantil se encuentra en una encrucijada. Hay dos caminos principales que aunque no son excluyentes sí generarán impactos muy distintos: a ellos en primera instancia y al país en segunda. ¿Las calles y la violencia o las instituciones y el diálogo? Revisemos rápidamente cada camino.

1. Las calles.

  • Hace seis años el grupo más reaccionario del PRD eligió esta opción. Hicieron un plantón en la avenida Reforma por varios meses con dos principales resultados, ambos negativos y contrarios a lo que se buscaba: el TRIFE confirmó el resultado del PREP y recibieron el repudio de la mayoría de la sociedad, incluso de quienes los apoyaron al principio.
  • Ya empezaron las movilizaciones y el argumento parece ser el mismo: fraude, voto por voto – casilla por casilla, manipulación por “los de arriba” y los medios.
    ¿Qué se busca? Además de desahogar la decepción que produce la derrota y el sentirse engañados, ¿qué más se está buscando? ¿Que se cambie el resultado? ¿Que se repita la elección? ¿Un golpe de estado?
  • Es comprensible que la energía y la pasión de la juventud radicalice la postura de los seres humanos. Es comprensible y siempre en la historia de la humanidad ha sido necesario para que se produzcan las grandes transformaciones sociales y políticas.
  • Nuevamente la pregunta: ¿cuál es el objetivo de salir a las calles y amenazar con violentarse? Ayer leía en mi TL de twitter cómo se alentaba a ir a las oficinas del IFE y solidarizarse con jóvenes que estaban siendo golpeados por la policía.
  • Si el gobierno federal logra calmar los ánimos sin violencia el pronóstico es que las manifestaciones y los eventuales plantones irán perdiendo fuerza, tal y como sucedió hace 6 años. Por cierto que es el escenario que no derramará sangre y en términos de orden público es el más deseable.
  • Si hay una combinación de violencia del movimiento con un ineptitud de la policía o el ejército podría presentarse algo que ningún (o casi ningún) mexicano quiere ver. Aún así, sería muy difícil que pasara a mayores. Hace dos años el tío de mi esposa (escritor y analista político, afin a la izquierda) advirtió: “Calderón no sacará al ejército de las calles. Lo necesita para no entregar el poder a quien no le convenga”.
  • El ejército mexicano lleva años realizando operativos en ciudades, lo que le ha permitido estar entrenado en labores de contención y minimización de bajas civiles. Por ello la probabilidad de que existan eventos indeseables dignos de notas internacionales parece muy baja.
  • Lo que sí puede provocar es malestar, pues la mayoría de los mexicanos tenemos que trabajar para sobrevivir; y para ello se requiere orden público y vías de comunicación abiertas.
  • Así, el camino de las calles podría sintetizarse en dos puntos: alto malestar y bajo impacto. Es decir se traduciría en repudio social al movimiento estudiantil y sus objetivos iniciales no se cumplirán.

2. Las instituciones

  • Mi prima, un colega de trabajo y varios amigos fueron funcionarios de casilla. Tuvieron la precaución y el tino de tomar una foto al acta electoral de la casilla que refleja el resultado y los votos. También han contrastado los datos con los del PREP y en ningún caso cercano ha habido diferencias significativas que puedan explicar 3 millones de votos de diferencia. Sé que hay varias personas que señalan que sí ha habido diferencias importantes en otras casillas; incluso ayer vi un tweet que denunciaba no sólo diferencias, sino casos en donde habían votado más personas de las que hay en el padrón. Todo esto hay que denunciarlo para que las autoridades lo sancionen. Qué bueno que se haga. Sin duda aprovechar la tecnología y la gran comunidad de redes sociales digitales ha sido un factor fundamental para vigilar el proceso. La transparencia empieza a emerger en nuestra sociedad de manera natural.
  • Exigir al IFE transparencia es nuestro derecho y también nuestra obligación. Con los mecanismos de este instituto deberán desahogarse las denuncias y al final éste debe brindar una rendición de cuentas completa del proceso a satisfacción de los ciudadanos. Para eso les pagamos miles de millones de pesos. Para que organicen elecciones equitativas y apegadas a la ley. Acá el único asunto es que los consejeros del IFE son seleccionados a conveniencia de los partidos. No hemos logrado que sean cien por ciento ciudadanos. Lo que sí se logró es que todos y cada uno de ellos, sobre todo los magistrados del TRIFE fueran aprobados por las tres grandes fuerzas políticas. Es decir, ya hay un mecanismo para resolver inconformidades.
  • Para el movimiento estudiantil elegir este camino no significa renunciar a sus ideales o a sus intereses genuinos de equidad. Al contrario. Elegir este camino y aprender la manera de desahogar nuestros intereses a través de instituciones nos pondrá en un estado mucho más avanzado: desarrollaremos habilidades de diálogo y de negociación entre partes en conflicto -que por cierto es algo muy común en cualquier democracia.
  • Sin embargo, este camino no es el más atractivo para muchos de los jóvenes; en cierta manera es comprensible tener dudas sobre el funcionamiento efectivo de muchas de nuestras instituciones. Por muchos años, los esquemas institucionales (como el judicial) han sido burocráticos y la corrupción ha marcado -en muchos casos- el desahogo y las decisiones. Nos hemos ganado a pulso que la sociedad tenga suspicacia sobre el desempeño de las instituciones; hay evidencia de ello.
  • Acá el factor clave es identificar si el IFE califica como una institución corrupta y poco moderna. Todo indica que no es así. No solo se ha apoyado en tecnología de punta, sino en la parte más confiable de la sociedad: los ciudadanos; nosotros ejecutamos el proceso, desde el respeto por las reglas más simples hasta el conteo de votos y las firma y entrega de actas.
  • Elegir este camino tendrá mucho mayor impacto, tanto en el corto plazo -al evidenciar las irregularidades y determinar si fueron suficientes como para pedir una anulación de la elección- como en el mediano y largo plazos -al establecer un parteaguas en la resolución de los asuntos públicos del país. El aprendizaje y la lección para la sociedad y para los políticos transformará efectivamente al país. No hay duda. Casi sobra señalar que esta vía cuenta con la simpatía de la mayoría de los ciudadanos.
  • En síntesis, este camino tendrá alto impacto en la vida pública del país y además gozará de tal aceptación que la sociedad recordará como un punto de inflexión lo que un día empezó en la Ibero como una protesta de 132 estudiantes universitarios. Es decir, alto impacto y alta aceptación.

Utilizando los argumentos anteriores pareciera muy claro que el segundo camino supera al primero en todos los sentidos. Aunado a ello el primero no está siendo apoyado por la mayoría de los jóvenes del #MovimientoYoSoy132 pero eso no impedirá que un grupo de ellos siga radicalizándose y busque conseguir en las calles lo que aparentemente no se logró en las urnas; con gritos lo que puede turnarse en los procesos institucionales; con amenazas y consignas lo que se gana con propuestas e iniciativas. Aún así están en todo su derecho de manifestarse y de pensar que la mayoría de la población se equivocó. Mientras no violen los derechos individuales de terceros deben manifestar su inconformidad y hacer algo en consecuencia, preferentemente -ya lo he dicho, lo sé- de manera constructiva.

Una idea final. Nuestro país es joven y estamos aprendiendo a gobernarnos; el despertar de la juventud puede ser en ocasiones violento, pero bien encauzado será definitorio en la transformación del país; no hay duda: tenemos una gran oportunidad frente a nosotros. Económicamente vendrá lo que se conoce como el bono demográfico y para aprovechar esos 20 millones de jóvenes que se incorporarán en las siguientes décadas a la economía es necesario mejorar sustancialmente la manera en que dirimimos nuestros conflictos. La movilización de los jóvenes y el emblemático #YoSoy132 será recordado como un parte aguas social en el país y mejorará notablemente la vida de los futuros mexicanos; ése es mi pronóstico y por el bien nuestros hijos espero encarecidamente que se haga realidad. Los que no somos tan jóvenes a hacer nuestra chamba: trabajando día a día y dando un ejemplo de civilidad y respeto por lo que piensan los demás.

Jueves Ordinario | #YoSoy132

Son jóvenes estudiantes en su mayoría y muchos nos identificamos con ellos.

Son estudiantes de escuelas públicas y privadas; del centro, del norte y del sur; tienen ideologías diversas en lo económico, social y político. Nos identificamos con ellos y avalamos su legítima demanda de que el proceso electoral sea lo más justo posible.

Son chavos, principalmente universitarios, conscientes de su responsabilidad civil. Han salido a las calles a protestar y a exigir que tengamos un mejor país. No son acarreados, ni se mueven por motivos partidistas; los impulsa una ilusión genuina y posible de cambiar las cosas.

Son parte de la generación de transición de nuestro país; de ésa que nació a partir de 1980. Desde niños utilizan la tecnología de manera natural y han tomado un papel protagonista en los medios de comunicación. Por ello su capacidad de movilización es más potente que cualquiera otra que haya existido; su actitud proactiva es informada gracias al acceso a múltiples canales de comunicación, incluyendo la universidad y las redes sociales.

Sus movilizaciones están lideradas por el inconsciente colectivo de que estamos listos para transformarnos. Hasta ahora sus motivaciones son independientes, libres de líderes mezquinos y de las estructuras corporativistas de la política mexicana.

Nos identificamos con estos jóvenes, con su energía y con sus sueños. Nos dan el ejemplo de que los ciudadanos tenemos voz y voto; más allá de las jornadas electorales y de las pláticas de sobre mesa. Se manifiestan y con ellos muchos nos sumamos a lo que parece ser un despertar esperanzador. #YoSoy132.

 

Martes Imaginario | Sin filtros

Foto por Cecilia Hidalgo | twitter @bolinmx | http://bolatrips.tumblr.com/
 
Voy de ida, escribí hace un par de décadas.
Con ilusión e inexperiencia.
Me comparaba con una anciana que parecía ir de vuelta: iba arrastrando los pies.
Voy de ida, me repetía.
Me autoricé probar: para errar y también para acertar.
 
Un coche baja por la avenida Anáhuac.
Regresa a su casa después de un día complicado.
Ir y venir a la escuela; al trabajo; a la clase de la tarde.
Va cansada, ensimismada en sus pensamientos.
LLeva la mirada en el pavimento.
 
Otro coche pasa por la avenida: es una camioneta.
Va entusiasmada a recoger a su hija.
Por la tarde siempre a Interlomas; a la casa de la amiga que se ha hecho hermana.
De pronto se asoma algo inesperado.
Toma el iPhone y graba la imagen
 
No tiene filtros.
De ida parece todo más claro.
Incluso la imagen.
  

Martes imaginario | Fin de ciclo maya

Foto por Andrea Estrella | twitter @AnLoveStar | http://ojodual.tumblr.com/

 

El guía maya ríe ligeramente al explicar las inscripciones en la piedra: indican el cálculo del fin del ciclo maya.

¨No tiene nada que ver con la película y con lo que andan diciendo por ahí”.

Se llama Mauro. Al principio nos miró con recelo, pero poco a poco fue suavizando el trato.

“¿Qué significá Ha? ¿Y Kun?”

Fue probándonos; mi hijo contestó bien un par de preguntas.

“¡Qué bueno que sabes!”

La plática se la dirigió a él principalmente.

“Sólo hay dos dilinteles así: uno aquí en Cobá y otro en Guatemala”.

Orgulloso de sus predecesores, de su tierra, de su cultura milenaria.

“Todo empezó con los olmecas, después con los mayas; al final con los toltecas”.

Se queja de la falta de inversión por parte del INAH.

“Es una tristeza que vayan a desaparecer tantas inscripciones. Por la erosión”.

Esperan mucho turismo durante 2012. Por las inscripciones de la piedra.

“Los mayas no hemos desaparecido”.

Martes imaginario | Gigante | Reseña: sigue hablando

Foto por Cecilia Hidalgo | twitter @bolinmx | http://bolatrips.tumblr.com/

 

Vamos caminando con las miradas clavadas en las sombras.

El día fue completo; destacaron el huevo con tortilla en la mañana y la guerrita de tomates por la tarde.

Pronto entraremos al colegio nuevamente; el verano se fue cuando apenas empezaba.

Vamos los tres primos caminando en cadencia; hemos mimetizado nuestros movimientos.

La torre de luz nos acompaña; siempre está ahí, incluso a esa hora de irse a bañar. Nos habla.

Repito sus nombres en mi mente: Esteban que a veces le dicen José; Chavo que a veces le dicen Juan.

La torre sigue hablando, ¿la escuchas? Nunca se calla.

Caminamos de ida y a veces de vuelta; ellos de ida, yo de vuelta. Ella sigue hablando.

La escucho y su tono monótono me recuerda la intensidad de esos años de inocencia.

Jueves ordinario: la gerencia media y sus cómplices

“¡Cómo es posible que nadie se haya dado cuenta!”, exclamó el directivo cuando le informaron que el producto que recientemente había lanzado al mercado no estaba en condiciones de cumplir lo prometido: otorgar descuentos automatizados. “¿Cómo?” -se cuestionaba el ejecutivo de alto nivel de la empresa de tecnología- “… lo presentamos en todos los foros, a todos las áreas involucradas …” Se sumió en su silla de piel gastada por tanto uso y tantos ahorros de su unidad de compras; clavó su mirada en la alfombra y recorrió mentalmente los eventos críticos del proyecto que iba a llevarlo a la fama. ¿Falló él por no involucrarse en el detalle en el seguimiento; o su gerente de producto que confió ciegamente en su par de sistemas? “¿Pude hacer más?”, se cuestionó mientras vaciaba su cuarta tasa de café de la mañana, sin contar el triple venti light latte del Starbucks ubicado en la esquina del edificio corporativo.

Seguramente muchos se sientan identificados con el episodio anterior. ¡Y no es coincidencia! Eventos similares suceden con bastante regularidad tanto en los corporativos de la iniciativa privada como en las dependencias gubernamentales. Es un síntoma que todavía domina gran parte de la cultura laboral del país. Su origen se fue acuñando poco a poco en los corporativos burocráticos que dominaron México durante décadas. Su esplendor viene desde la creación del PNR (antecedente del PRI) en la década de 1920s y hasta el final de los gobiernos populistas que culminaron con López Portillo en 1982. Aún así, a casi treinta años, seguimos pagando la ineficacia de la gerencia media del país. De ésa que trabaja de 9 a 5 y que literalmente “le vale madres” su contribución a los resultados, siempre que pueda mantener sus privilegios.

Ejemplos dentro del gobierno sobran y lamentablemente no sólo son de ineficacia de la gerencia media. Hay un factor más pernicioso que a pasos agigantados va carcomiendo a nuestra sociedad: la corrupción. La corrupción forma parte del compás cotidiano de las actividades de los niveles operativos y es uno de los factores fundamentales en la toma de decisiones en altos mandos del gobierno; en sus tres poderes y en sus tres niveles.

Pero el golpeteó que más destruye sí sucede en la gerencia media: en el mando policiaco que exige una cuota a sus agentes de tránsito; en la oficina de licencias de conducir; en la de permisos de uso de suelo; en el ministerio público; en los juzgados; con el diputado ignorante, etc. Ahí, donde el ciudadano de a pie sufre cotidianamente la flexibilidad de no respetar las reglas a cambio de un cochupo o una prebenda. Hiere todavía más a nuestra sociedad que muchos se conduzcan como si este estado fuera irremediable, como si se debiera aceptar sin hacer otra cosa más que “entrarle al juego”.

Por la mañana leí un post en Facebook de un compañero de la primaria del que omitiré su nombre por su bien. Decía que estuvo a punto de pasar la noche en la delegación, pero que “gracias a una lana” había llegado a su casa a dormir; remató su comentario con un “¡Viva México!”. Por lo pronto, ya lo eliminé de mi lista de contactos. Antes, pude ver que otros celebraron su “hazaña” y hasta ofrecieron ayuda para el futuro por conocer a “alguien” en la Delegación Benito Juárez. ¿Conoces a alguien así? ¿Le darías “eliminar” de tus contactos? ¿Le dejarías de hablar? ¿Tratarías de hacerle ver el daño que causa a la sociedad con esa actitud y esos actos corruptos? ¿Ya estás lista, listo? ¿Ya estamos listos?

La transformación de nuestro país debe considerar acciones que ataquen de fondo la causa de nuestros males; transformar a esos mandos medios que están tanto en la iniciativa privada como en el sector público es fundamental. En eliminar la conducta de esas personas que por falta de consciencia, por mediocridad o por ambas contribuyen a que las ejecución de las reglas o la entrega de un producto o servicio no sean con la calidad que se merecen los ciudadanos o los consumidores. Y aquí todos tenemos mucho que hacer. Como ciudadanos no tolerar “nuestros pecadillos” en primera instancia, exigir la transparencia de cuentas del municipio y de la delegación. Como empresarios o como empleados y funcionarios, tomar acciones que nos distingan; de exigirles a nuestros proveedores y a nuestros colaboradores que se comporten a la altura y de iniciar una cruzada contra el “ahí se va” o el conformismo de que “así se ha hecho siempre”.

Nadie va a cambiar las cosas por nosotros. No vendrá un mesías ni tendremos gobernantes redentores que desde afuera mejoren nuestras circunstancias. Los líderes de alto nivel incluso pueden escabullirse de esta responsabilidad. Pero no quienes vivimos y sufrimos de cerca a estos mandos medios.

Tenemos dos opciones: 1. Revelarnos contra la ineficacia y la corrupción de este grupo pernicioso de la sociedad, o 2. Seguir siendo sus cómplices; ya sea activamente al compartir sus “valores”, ya sea pasivamente al no hacer nada y escudarnos en una personalidad de bajo perfi; o en escalar en la organización con una diplomacia hipócrita y falta de autocrítica.

¿Qué decides? ¿Vamos a dejar que las cosas sigan así? ¿O de una vez por todas dejaremos de lamentarnos por nuestras circunstancias y tomaremos por los cuernos lo que nos toca, lo que debemos asignarnos?

_______________________________________

Imagen de corbis images

Jueves ordinario: la apariencia

Va manejando el niño su bicicleta: se encorva demasiado y parece incómodo con su chamarra que se eleva sobre sus hombros. Su sonrisa contagia el juego que lleva en la mente. Pedalea con fuerza, sin embargo avanza lento. Tendrá ocho años, quizás nueve, no más. Pero sus movimientos son de un niño más pequeño. ¿Será que su postura lo hace ver torpe y lento?

// Salgo del salón. Traigo un poema recién escrito en la carpeta. Nadie sospecha que escribo. Apenas son unos primeros versos, pero los sostengo como mi tesoro más preciado. Los leeré después del entrenamiento. Saco las llaves de mi coche y nos metemos como podemos a los asientos. Siempre vamos más de los que podemos. Al futuro político lo metemos a la cajuela; ya no cabe y nuevamente le toca la peor parte. //

No le pega bien al balón: lo hace diferente. Por ello, el niño más hábil decide atacarlo sin miramientos para arrebatárselo y dirigirse solo a la portería. Pero el que parecía torpe saca un recurso de maestro y dribla con facilidad al que parecía el mejor. Levanta la mirada y avanza. Da un pase. Trota. El balón regresa a sus piés una y otra vez hasta que queda frente al portero. También el portero se equivoca en su apreciación. Y lo busca directamente. El niño alto y con movimientos toscos también lo dribla. Ya solo, toca el balón, con una torpeza aparente, pero mete gol.

// Me sientan al final del salón. Siempre parecí muy bien portado; y siempre busqué cumplir con esa apariencia. Algunas veces lo logré, pero otras más mi conducta desmintió la primera impresión. Me sorprende la catequista al decir que somos iluminados por el espíritu santo. “Lo que nos iluminan son las luces”, bromea mi compañero de banca y nuestras carcajadas son castigadas con una semana en el salón de niños pequeños. //

Sandra era además de hermosa muy inteligente. La mejor del salón. Lo mismo Dinorah, y Alexandra. Siempre creí (y creo) que inteligencia y belleza van de la mano. Todavía me cuesta mucho trabajo pensar en alguien hermoso o hermosa sin capacidad intelectual. ¿Por qué entonces hay una creencia contraria tan divulgada?

// Vivía en dos mundos: por las mañanas en el colegio particular, por la tardes en el equipo de fútbol americano con niños rudos. Buenos modales en las mañana, albures por las tardes; fue un vaivén entre: elegancia y humildad, estilo y autenticidad, saludo calculado y abrazo espontáneo, lejanía en el tiempo y estrechez intertemporal. Dos mundos que se pierden y se reconcilian día a día. Cabe señalar que todas las situaciones se presentaban en ambos mundos, pero cada uno reclamaba su identidad. //

Altanero y sabelotodo. Ése era el novio de una gran amiga. Una respuesta para todo y un gran sentido del humor que atraía multitudes. Pero si alguien osaba acercarse un poco más, repelía el atrevmiento con lanzas llenas de sarcasmo y burla. Unos cuantos lo conocíamos cómo era en realidad: no sabía todo y sí tenía un corazón generoso. ¿Por qué esconderse? ¿Por qué ponerse máscaras? ¿Dónde lo aprendió? ¿De quién?

// En una reunión del equipo de fútbol americano saqué mi poema. Lo leí sin pena. Sin respuesta lo guardé. Nunca más lo saqué. Nunca más se habló del tema. Fue embarazoso para ambas partes: para el poeta y para el que jugaba de quarter-back. A veces aparece el recuerdo, sobretodo cuando estoy a punto de opinar o de escribir algo que podría no coincidir con lo que algunos opinan de mí: como entregar por escrito una felicitación a algún directivo. Sobra señalar que siempre lo hago. ¿Debo o debí quedarme callado? Creo que no. //

La consultora esboza una sonrisa ante una opinión atrevida del grupo y baja la mirada. Parece tímida. Viene a desarrollar habilidades de equipo en ese grupo talentoso lleno de individuos complicados. Se levanta con dificultad y sus ojos pequeños reflejan una inseguridad abandonada en su adolescencia. De pronto, con soltura y contundencia en su manejo del grupo, Liz logra una conjunción tal que los otrora espíritus individualistas colaboran y cooperan convencidos y sin miramientos. Pero de inicio, ni uno solo de ellos le había dado el beneficio de la duda. Todavía, unos días después y con los hábitos instalados en el grupo sin la presencia de Liz, uno que otro se atrevía tímidamente a mostrarse egoísta; pero el grupo aplastaba esa conducta y lo canalizaba hacia la generosidad.

// Escribo para el periódico del Tec. Soy optimista respecto al futuro de la economía mexicana. Estamos a principios de 1997. Me critican la ceguera y la falta de crítica a las políticas neoclásicos del gobierno. Parece una escena surrealista, pues los profesores son neokenesianos del Colegio de México y han invadido a quienes buscábamos la libertad económica. Uno de ellos, que parece más sensato, años después será Director de Finanzas del Gobierno del DF. Su pequeña aventura le quitará credibilidad entre la estirpe académica; y entre sus ex alumnos. //

No es lo mismo ser inteligente que ser listo, dice reiteradamente mi padre. Rememora a ciertos personajes de Banxico que con su astucia política avanzaron escaños, pero nunca comprendieron la misión de la Institución y por tanto no aportaron lo que debieron. Dice que no hay que confundir magnesia con gimnasia; es decir que el listo no necesariamente es inteligente: que el primero es rápido al asociar ideas y dar respuestas, pero que no necesariamente son las mejores respuestas; el inteligente, en contraste, puede no ser tan ágil, pero su pensamiento reflexivo y su profundidad le permitirán accionar las mejores soluciones. En este sentido, sería mejor ser inteligente que listo. ¡Claro!, siempre será mejor ser ser las dos cosas, ¿no?

// Años después comprendo que no vivo en dos mundos, sino en más. Pero por alguna extraña razón la dicotomía se me ha dado con facilidad. En la oficina no saben ubicarme como de ventas o como de riesgos; como estratega o como ejecutor; como frío y calculador o como apasionado y terco. Todavía encuentro personas que se sorprenden por mi afición a la escritura y me ven con mayor naturalidad cuando comento sobre la NFL. Unos que me han conocido de toda la vida sé que prefieren algunas de mis aficiones y odian otras. Sigo buscando conciliar diariamente mis mundos. Y lo logro, aunque sea parcialmente; ¿alguien podría conciliarse por completo? //

Vamos cerrando.

¿Qué nos motiva a calificar a las personas y a nosotros mismos en términos duales? Bueno o malo; superficial o profundo; extrovertido o introvertido; bello o feo; hábil o torpe … ¿Cómo limita nuestra mente este hábito, este vicio? ¿Estaremos atrapados en una novela mediocre de televisión? ¿Cómo fue que nos pusimos esas cadenas?

¿Cuántas veces al día emites un juicio sobre una persona o una situación sin detenerte a considerarlo un poco? ¿Es verdad esa creencia de que las apariencias rigen en realidad nuestras vidas? ¿Tenemos que conformarnos con la idea de que las reglas que aplicaron en la secundaria y en la preparatoria son las mismas que determinan la convivencia diaria de la sociedad? ¿Somos en verdad tan superficiales como aparentamos? Porque nuestros hechos parecieran sugerir que sí, ¿no? ¿Qué opinas?

Jueves ordinario: la mentira: 5 ejemplos recientes

Iniciaré el post de esta semana con dos párrafos que escribí hace poco más de dos años en el artículo Jueves ordinario: la mentira.

El filósofo inglés Bertrand Russell utilizó el racionalismo para probar sus postulados acerca de la verdad. En un ambiente intelectual influenciado por el idealismo, Russel insistió en que existen hechos incontrovertibles y concretos que no pueden negarse. Un ejemplo muy ilustrativo de su obra “Ensayos Filosóficos” publicada en 1910 dice más o menos lo siguiente: Un asesino ha sido sentenciado a morir en el cadalso. La verdad incuestionable es que el sujeto está condenado a muerte. Cabría la duda de si es responsable de las acusaciones por las que se determinó su culpabilidad, pero no de que morirá en el cadalso. Russell fue matemático y su filosofía transcurrió de la mano del racionalismo. En su lucha contra el idealismo buscó clarificar las ideas importantes y eliminar las confusiones.

Pues bien. En nuestro país nos movemos por ideales, más que por el uso racional de nuestras capacidades. Alimentamos más las creencias, en lugar del pensamiento analítico; preferimos las revelaciones sobre las demostraciones; al líder mesiánico o al partido salvador sobre la mente clara o el rigor lógico. El orden divino, en lugar de la propuesta humana. Somos, en términos generales, uno niños ávidos de fantasías; crédulos de postulados absurdos; campo fértil para el engaño y la mentira.

Tenemos ejemplos recientes que ilustran con claridad lo señalado en el segundo párrafo. Revisemos rápidamente 5 de esas ilusiones, engaños, mentiras, fantasías.

  1. El mago. Se llama Julio César Godoy. Su hazaña de ayer fue burlar a la Policía Federal (PF) que custodiaba San Lázaro y que tenía como misión impedir que entrara al recinto legislativo. Logró su cometido al colarse como ladronzuelo al recinto, tomar protesta y obtener la protección del fuero. De esta forma no podrá ser detenido, aún cuando exista una orden de aprehensión en su contra por el delito de delincuencia organizada. Dicen los periodistas que quedó en ridículo la PF. Dice el prófugo con fuero Godoy que se defenderá y que las acusaciones son tonterías y pendejadas del Gobierno Federal. De cualquier forma, aún deteniéndolo las pruebas recabadas por la PGR son tan débiles que los que sí se detuvieron cuando inició la persecución ya están en libertad. ¿Qué decimos nosotros como sociedad? ¿Qué pensamos de este tipo de sucesos? ¿No es una burla todo esto, un espectáculo que ni siquiera parece maquinado, sino obra de la rutina surrealista de nuestro país?
  2. Hidalgo. La historia jamás (mal) contada. El 16 de septiembre se estrenó la película “Hidalgo”. Por decir lo menos, me pareció una producción mediocre que no aporta ni al cine ni a la historia de México. Me recordó a los libros de texto que llevé en la primaria, editados por la SEP en tres sentidos: a) Sin estructura: la historia transcurre entre saltos incoherentes y los capítulos están unidos por escenas producto más de la ocurrencia que de algún hilo conductor basado en algún argumento; de hecho no encontré el argumento por lado alguno. b) No se explica lo importante. Ni siquiera se vislumbra un esfuerzo por tratar de profundizar en las decisiones del personaje que según los productores es Miguel Hidalgo; no sabemos de dónde viene su espíritu libre y menos la razón por la que decidió mantenerse dentro de la iglesia a pesar de sus relaciones con dos mujeres. Menos qué lo motivó a la insurrección que tanto nos han contado en los libros oficiales. Sentí la misma frustración de los textos y del catecismo de niño: como espectador, escuchando historias infantiles, sin explicaciones y con asuntos llenos de sinsentido. c) Personajes inverosímiles. La psicología de cada personaje además de ser muy plano no es creíble. La única motivación que se aborda con cierta profundidad es el amor de los protagonistas por la actuación, tanto del presunto Hidalgo, como del patrocinador de la obra de teatro -que además resulta ser el padre de la amante del primero. ¡Ja! Me imagino que uno de los objetivos de esta producción fue generar cierta polémica, mostrando a un Hidalgo “más humano” y con violaciones contra la iglesia, por no mantener su voto de castidad y tener hijos fuera de su ley. Lo lamentable es que ni siquiera se logró contar algo más o menos creíble: es una historia muy mal contada.
  3. El orgullo y la crítica. Nos cuesta mucho trabajo -como pueblo- identificar y reconocer nuestros logros y nuestras oportunidades. Un síntoma de esta falta de capacidades se presenta cuando dialogamos o evaluamos sobre la situación de nuestro país. Casi siempre tendemos a polarizarnos y a discutir desde la postura y la creencia, en lugar de partir del análisis objetivo y el acercamiento lógico. Recuerdo que un amigo de mi papá decía: “De este lado de la mesa a favor y del otro en contra; después decidimos cuál es el tema”. También recuerdo a mi abuela decir que de religión, política y fútbol era mejor no hablar. Pues claro, hemos limitado nuestro raciocinio y en lugar de desarrollar una capacidad argumentativa, nos hemos conformado con continuar con esa herencia nefasta de la afiliación. En este sentido, pareciera no importar qué tanto se cuantifique un logro o un fracaso, sino quién o a quién van a responsabilizar de ese resultado. Por ello, el Bicentenario ha sido una discusión de sordos, en la que se formaron dos bandos: los que están orgullosos del país (más por sentimiento que por un entendimiento claro de los logros) y los que están decepcionados o sumidos en la desesperanza (por lo mismos motivos de sentimiento y ensalzados por un poco de exageración). Pocos análisis y discusiones equilibrados hemos podido presenciar en estas fechas. Pareciera que estamos en medio de un tiroteo de impresiones irracionales que se acercan más a la mentira que a una verdad concreta.
  4. Distorsión de crímenes o cómo confundir al auditorio. Todos los días mueren decenas de personas relacionadas con el crimen organizado. Nos encontramos en una guerra sin cuartel, provocada en gran medida por la estrategia equivocada del gobierno para enfrentar este problema. Por supuesto que debe combatirse la delincuencia y con mayor rigor al crimen organizado, pero nadie dijo que la única manera de combatir sea con la fuerza bruta; es más, probablemente sea la menos efectiva. Tenemos un país sumido en la inseguridad; cifras van y vienen y bien a bien no se entiende quiénes son los asesinados: ¿son narcotraficantes, soldados, periodistas, políticos, ciudadanos? Si no somos capaces de ponernos de acuerdo en el número de muertos, menos en clasificar a qué bando pertenecen. Con esta confusión, difícilmente podemos entender qué está sucediendo y lo peor es que no estamos seguros que el gobierno tenga certeza de qué sucede; lo que resulta peor para nuestra vida cotidiana. Últimamente, los asesinatos han tocado a personajes públicos, como periodistas, políticos y gobernantes. Esta situación provoca que la confusión aumente y el entendimiento se diluya. ¿Quién gana con este río revuelto? ¿Cómo saberlo?
  5. La ley Peña. Lo que más llama la atención en este tema no es si el PRI del Estado de México está siendo congruente o no con esquemas que hace unos años le brindaron victoria. No, lo sorprendente es que al discutir el tema, los protagonistas se descalifican mutuamente, se llaman mentirosos y paralelamente se acusan de engañar a la población. El espectáculo es digno de la irracionalidad y de un pueblo sumido en el retraso intelectual. No podemos ser optimistas cuando vemos que uno de los estados más ricos del país tiene un nivel de debate tan bajo. Las discusiones se llevan a cabo en los medios de comunicación y los entrevistadores acaban por no poder entregar a sus auditorio un análisis equilibrado que permita formarse un juicio con información suficiente y objetiva. A menos de que uno sea un especialista en temas electorales este asunto acaba por hacernos sentir que los políticos no respetan la ley y mas bien la utilizan para su beneficio de acuerdo a su situación. Nada nuevo, pero el descaro es el que genera más molestia.

Todos los días tenemos ejemplos de este estilo y es muy triste vislumbrar que a pocas personas les interesa que se digan tantas mentiras y/o que queden tantas verdades a medias. Estamos muy acostumbrados a esta incertidumbre y muy bien entrenados para sustituir nuestro raciocinio con la fe o la creencia.

Para terminar comparto algunas frases de Bertrand Russel que no sólo siguen siendo vigentes, sino que aplican muy bien en nuestro país:

Gran parte de las dificultades por las que atraviesa el mundo se deben a que los ignorantes están completamente seguros y los inteligentes llenos de dudas.

Sabemos muy poco, y sin embargo es sorprendente que sepamos tanto, y es todavía mas sorprendente que tan poco conocimiento nos de tanto poder.

Los científicos se esfuerzan por hacer posible lo imposible. Los políticos por hacer lo posible imposible.

Lo que los hombres realmente quieren no es el conocimiento sino la certidumbre.

_______________________________

Notas al margen:

  • Bertrand Russel (1872-1970) además de filósofo y matemático, ganó el premio Nóbel de literatura y fue un pacifista muy reconocido. Líder de su generación en el racionalismo, también impulsó los derechos de la mujer. Escribió de múltiples temas, entre los que destacan (por su aparente contradicción al racionalismo) el amor y el matrimonio -por cierto era un liberal. En su cumpleaños ochenta escribió la siguiente reflexión:

He vivido en busca de una visión, tanto personal como social. Personal: cuidar lo que es noble, lo que es bello, lo que es amable; permitir momentos de intuición para entregar sabiduría en los tiempos más mundanos. Social: ver en la imaginación la sociedad que debe ser creada, donde los individuos crecen libremente, y donde el odio y la codicia y la envidia mueren porque no hay nada que los sustente. Estas cosas, y el mundo, con todos sus horrores, me han dado fortaleza.

  • De acuerdo con la enciclopedia dominante del mundo moderno (Wikipedia) la mentira es:

Una mentira es una declaración realizada por alguien que cree o sospecha que es falsa o parcial, esperando que los oyentes le crean, ocultando siempre la realidad en forma parcial o total. Una cierta oración puede ser una mentira si el interlocutor piensa que es falsa o que oculta parcialmente la verdad. En función de la definición, una mentira puede ser una falsedad genuina o una verdad selectiva, exagerar una verdad o incluso la verdad, si la intención es engañar o causar una acción en contra de los intereses del oyente. Las ficciones, aunque falsas, no se consideran mentiras. Mentir es decir una mentira. A las personas que dicen una mentira, especialmente a aquellas que las dicen frecuentemente, se las califica de mentirosas. Mentir implica un engaño intencionado, consciente, y estudios demuestran que el ser humano tarda más mintiendo que diciendo la verdad.