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Jueves Ordinario | El túnel

Voy subiendo por el estacionamiento del edificio de Reforma. En el caracol que lleva del 3 al 4; del 5 al 6; del 7 al 8. Es de madrugada. Tengo solo un objetivo. La inmediatez de concluir un documento antes de las 8 de la mañana. Nadie va conmigo.

He perdido el ritmo. Una lesión en la pierna me sacó de las pistas. Cojeo ya sin percibirlo. Sé que lo hago porque algunos ven mi rengueo. Aun así, intento mantener la postura. Quise regresar un par de veces, pero olvidé cómo correr. Tan posible como no saber ya cómo respirar. Es un jadeo continuo.

Camino por los pasillos externos del edificio de Universidad. Son las 4 de la mañana. Tengo que revisar 2 casos para presentarlos al comité. Nadie sabe más del tema que yo. Aún así, debe prepararse minuciosamente. Soy un animal de la mañana.

Miro la reunión. Va muy lenta. Me he vuelto paciente y a la vez escéptico. El camino no es el correcto. ¿Cómo puede un comentario desviar la atención? Finalmente intervengo. Intento parar el caos y lo que parece claro para mi, es poco relevante para los demás. No lo ven. Ahí está la solución, pero no ayuda que yo la diga. Es necesario que este grupo la encuentre por si mismo: no hay atajos.

Amanece. El cielo va tornándose azul. El documento está listo. Iré por un café. Estoy satisfecho con el esfuerzo. Más tarde en la presentación de los desesperados, la desmañanada habrá valido la pena.

Se nubla mi mente. Hace unos minutos estaba lúcido como un estudiante de poesía. Ahora me pierdo entre las entrañas de un explorador de filosofía existencialista. Parezco antiguo con mi plática. Algunos confunden mi viaje al espíritu con una embriaguez vulgar. Les perdono su falta de desubicación: su certidumbre les permite ver solo unos centímetros adelante de sus narices. Pero los quiero.

Entro al comité de crédito. Es un caso fácil de explicar y difícil de defender. El presidente y su asesor se comportan como los expertos que son. Tienen todos los argumentos para declinarlo, pero lo autorizan. Hay veces que la obviedad es tan molesta que actúa contra los instintos.

Recupero el ritmo poco a poco. Sanaron mis músculos aunque en el inter perdí condición. Acabo empapado sobre la caminadora. Escucho mis latidos. Desaparece el jadeo. Me siento en la silla y bebo un pequeño sorbo de agua. Y me levanto a ver a mi familia. Se me presentan como lo único real de las 2 últimas décadas.

Me meto a la cama; hay que dormir, pues mañana muy en la madrugada tengo que regresar. Es mi cita. No importa el lugar, es la misma sensación una y otra vez. Ingreso al túnel, a veces con ritmo, a veces con esfuerzo. Me sumerjo a ese flujo que me absorbe, que me da satisfacciones, que me extingue, que cancela otras posibilidades.

Martes Imaginario | Sin filtros

Foto por Cecilia Hidalgo | twitter @bolinmx | http://bolatrips.tumblr.com/
 
Voy de ida, escribí hace un par de décadas.
Con ilusión e inexperiencia.
Me comparaba con una anciana que parecía ir de vuelta: iba arrastrando los pies.
Voy de ida, me repetía.
Me autoricé probar: para errar y también para acertar.
 
Un coche baja por la avenida Anáhuac.
Regresa a su casa después de un día complicado.
Ir y venir a la escuela; al trabajo; a la clase de la tarde.
Va cansada, ensimismada en sus pensamientos.
LLeva la mirada en el pavimento.
 
Otro coche pasa por la avenida: es una camioneta.
Va entusiasmada a recoger a su hija.
Por la tarde siempre a Interlomas; a la casa de la amiga que se ha hecho hermana.
De pronto se asoma algo inesperado.
Toma el iPhone y graba la imagen
 
No tiene filtros.
De ida parece todo más claro.
Incluso la imagen.
  

Martes Imaginario | Nostalgia en la ciudadela | Recordando en el olvido

Foto por Cecilia Hidalgo | twitter @bolinmx | http://bolatrips.tumblr.com/
 

Así te recuerdo. En pausa. Sin gente.

La mañana avanza y el rocío esconde el olor a nosotros.

El sueño nace con un movimiento nuevo que no parece circular

En esos momentos ni siquiera sospecho la repetición.

Espacio precioso de olvido.

Ignorancia temporal de lo que vendrá sin remedio.

Casi limpio.

Así te veo en mi mente cuando te pienso.

Recordando en el olvido. 

Martes imaginario | Movimiento triangular

Foto por Cecilia Hidalgo | twitter @bolinmx | http://bolatrips.tumblr.com/

 

Invítame, tápame. Mójame, enfríame.

Vas y vienes; voy y regreso; hacia tí, agua tibia.

Transitas sin pausa; te mueves lentamente; elegante y sútil, sombra de diciembre.

Divídanse y tomen sus espacios; siendo forma y dando cuerpo.

Triangulos e ilusiones, por separado. Uniones y fusiones, en un camino.

Tranquilízame, piérdeme. Agua de oleaje suave.

Acompáñame, muéstrame el tiempo. Sombra de pasar continuo.

Deténganse. Sólo un instante. Así, por siempre.

Martes imaginario | Fin de ciclo maya

Foto por Andrea Estrella | twitter @AnLoveStar | http://ojodual.tumblr.com/

 

El guía maya ríe ligeramente al explicar las inscripciones en la piedra: indican el cálculo del fin del ciclo maya.

¨No tiene nada que ver con la película y con lo que andan diciendo por ahí”.

Se llama Mauro. Al principio nos miró con recelo, pero poco a poco fue suavizando el trato.

“¿Qué significá Ha? ¿Y Kun?”

Fue probándonos; mi hijo contestó bien un par de preguntas.

“¡Qué bueno que sabes!”

La plática se la dirigió a él principalmente.

“Sólo hay dos dilinteles así: uno aquí en Cobá y otro en Guatemala”.

Orgulloso de sus predecesores, de su tierra, de su cultura milenaria.

“Todo empezó con los olmecas, después con los mayas; al final con los toltecas”.

Se queja de la falta de inversión por parte del INAH.

“Es una tristeza que vayan a desaparecer tantas inscripciones. Por la erosión”.

Esperan mucho turismo durante 2012. Por las inscripciones de la piedra.

“Los mayas no hemos desaparecido”.

Martes imaginario | Milicia navideña

Foto por Andrea Estrella | twitter @AnLoveStar | http://ojodual.tumblr.com/

Lléname de luz. Cubre la noche. Tápala toda.

Miles de focos iluminan la calle de Ingenieros Militares.

Es la llegada y la salida.

Los niños levantan sus manos y con los ojos bien abiertos esbozan sonrisas llenas de inocencia.

De casualidad pasamos algunos que no somos invitados.

Los coches se arremolinan sin desespero.

Decenas de inflables sobresalen entre los jardines: santa closes rojos y vibrantes.

Pasamos lentamente y  sin querer atestiguamos su fiesta.

Los soldados saludan y guían el tráfico post navideño de la familia militar.

Sacamos los brazos y capturamos la escena. Así, sin miramientos.

Luces que deslumbran y evidencian la transformación de nuestras tradiciones.

Llenando la noche de luz, cubriéndola y tapándola toda.

Martes imaginario | Gigante | Reseña: sigue hablando

Foto por Cecilia Hidalgo | twitter @bolinmx | http://bolatrips.tumblr.com/

 

Vamos caminando con las miradas clavadas en las sombras.

El día fue completo; destacaron el huevo con tortilla en la mañana y la guerrita de tomates por la tarde.

Pronto entraremos al colegio nuevamente; el verano se fue cuando apenas empezaba.

Vamos los tres primos caminando en cadencia; hemos mimetizado nuestros movimientos.

La torre de luz nos acompaña; siempre está ahí, incluso a esa hora de irse a bañar. Nos habla.

Repito sus nombres en mi mente: Esteban que a veces le dicen José; Chavo que a veces le dicen Juan.

La torre sigue hablando, ¿la escuchas? Nunca se calla.

Caminamos de ida y a veces de vuelta; ellos de ida, yo de vuelta. Ella sigue hablando.

La escucho y su tono monótono me recuerda la intensidad de esos años de inocencia.

Martes imaginario | Serie Niquel | Reseña: Reflejo de identidad

Foto por Andrea Estrella | @AnLoveStar | http://ojodual.tumblr.com

 

Refléjame. Descúbreme. Ilumina lo que soy, lo que fui, lo que seré.

Hagamos una rueda a tu alrededor.

¡Qué entrada magistral de pueblos oaxaqueños!

Apenas unos minutos antes. Bailaron orgullosos, se mostraron.

Para ellos y y por ellos. Se vaciaron entre si.

Los demás los acompañamos. Les hicimos valla.

Después nos dispersamos. Afinamos el foco.

Alimentamos un bullicio respetuoso y nos mezclamos entre murmullos.

Refléjanos. Invítanos a ser parte de ti.

 

Paisaje con cable | Reseña: Horizontes

Foto por Cecilia Hidalgo | @bolinmx | http://bolatrips.tumblr.com/

Me quedo mirando por horas. Es del otro lado de la carretera. De ése donde uno puede soñar. Detrás no hay mucho, pues el ruido de los coches y los camiones aturde. Mejor así, de espaldas. Veo mi vida; y más. En capas. Cada una con sus cosas. Abajo, la cruda realidad: tierra sin vida; después la siembra, que nace. Unos árboles arriba reflejan lo próspero hasta que se hace montaña, la plenitud y la soberbia. Sigue el cielo con sus nubes que se esfuman con la vida; se diluyen con el viento. El cable es importante: no hay divinidad.

20 minutos

Fluyen como el agua en el río,
como los coches en la carretera,
como la gente que baja del metro,
o los colegas que salen de la oficina.

Fluyen sin cesar y a gran velocidad.
Se van irremediablemente.
Se me van y sé que no puedo impedirlo.
Como la vida.

“¿Cómo detener la muerte?”, me preguntaba ayer Bruno.
Después de racionalizar varias veces me dijo que mejor no habláramos.
Que era hora de dormir.
“Detengámosla aquí”, parecía decirme.
“¡Sí se puede!”

Siguen fluyendo.
Se van.
Se escapan.
Sin remedio.

20 minutos que empezaron a las 3:40 pm.
Que se terminan.
Que quise aprovechar escribiendo.
Simulando un recorrido.

¿Qué haces con 20 minutos?