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La primera temporada o cómo ganar con los Rabbits Blue – Borreguitos ITESM CSF

 

Casi cada semana hemos recibido un mensaje del head coach; casi siempre en alusión al resultado del partido; no sólo del marcador sino -y sobretodo- del desempeño del equipo; de los niños principalmente, pero también de los apoyos y compromisos de los papás. Empezamos esta aventura desde enero, cuando los niños sólo iban a correr a los entrenamientos. Como había tantos niños queriendo participar en la categoría de rabbits, en mayo se decidió armar dos equipos; el A y el B. Este post está dedicado a la categoría Rabbits B de los Borreguitos del ITESM CSF. Ha sido un orgullo pertenecer a este equipo.

“¡Bien tackleado! ¡Muy bien tackleado!”, gritaba animadamente después de que Bruno, mi hijo de diez años, había detenido al corredor del equipo contrario. “¡Va de tu lado, va de tu lado!”, le gritaba unas jugadas antes. Sabía que mi voz llegaba hasta el campo y que tenía el riesgo de confundir las instrucciones que daban los coaches a los niños. Lo sabía, pero me costaba trabajo quedarme callado. El manager del equipo se acerco cuando acabo el segundo cuarto y me pidió que por favor moderara los ánimos que le daba al equipo. Así lo hice. Esto sucedió hace una semana. Fue el séptimo partido. Aunque el marcador no nos ha favorecido, salvo en un partido, la victoria de vida ha sido contundente.

Mañana será el últmo partido. Es la primera temporada de Bruno, así como la de todos sus compañeros. También es la primera temporada de los coaches en esta categoría; por supuesto, la primera para mamás y papás. Ha sido una experiencia redonda en todos los sentidos. Cada integrante se  llevará mucho de este verano y es probable que no lo olvide en muchos años. Mañana terminará la temporada, pero para nuestros niños será el inicio de una gran aventura en la que han quedado sembrados valores como la disciplina, la confianza, el trabajo en equipo, la capacidad de traspasar sus límites y -la más importante- la amistad.

Los niños han aprendido a correr, a tacklear; han adquirido fuerza, velocidad y agilidad; por primera vez han tenido que coordinarse con otros compañeros para ejecutar una jugada o para hacer la calistecnia; para corear la porra al final de la práctica o para ir al cine con los coaches. Son físicamente mejores y socialmente más concientes. Emocionalmente han ido en una montaña rusa de sensaciones: se han enfrentado al miedo y cuando lo han vencido han disfrutado las mieles de la confianza. También han comprendido de qué se trata la paciencia: la propia y la de sus entrenadores; se llevarán en su inconsciente la sabiduría de que el trabajo siempre va antes del éxito. Esta temporada ha sido de mucho trabajo. El éxito está aquí ya con ellos, aunque el de los puntos vendrá un poco más adelante. Muy probablemente mañana sea un buen día para ello.

Los coaches también han aprendido. No es lo mismo jugar que enseñar; orientar a jugadores experiementados que iniciar con los fundamentos de este deporte a pequeños que apenas han aprendido a amarrarse las agujetas. Probabemente la paciencia sea una de las hablidades que más han practicado. Aunque es muy probable que hayan aprendido otros aspectos que habían dado como hechos; como el lenguaje oral y el corporal: la comunicación siempre es un reto, más cuando las generaciones y las nociones del deporte son tan distintas. Se llevan muchas satisfacciones, pues no sólo lograron que una veintena de niños mejorarán en sus habilidades físicas, sino que integraron un equipo que hoy se reconoce como tal y que ha desarrollado un sentido de solidaridad. Probablemente un factor que no tenían en mente era la interacción con los padres de esos niños. Acá lo que han desarrollado y se admira sobremanera es la diplomacia.

Las mamás y los papás hemos aprendido probablemente mucho más de lo que imaginábamos. En lo personal para mí ha sido una experiencia sorprendente y que me ha formado nuevamente. El fútbol americano es formativo y fue hasta que me tocó jugar de papá que he comprendido el alcance de ello. Estar fuera del campo: detrás de la reja en el entrenamiento o en la tribuna en los partidos es algo que nunca había sentido. El impulso natural a participar activamente ha sido difícil de controlar y sólo cuando he asumido mi rol de espectador es que he podido ser consciente de cuál es y será mi papel como mentor de Bruno. Las reflexiones conjuntas -de padre a hijo y de hijo a padre- han sido espectaculares, pues nos han acercado más como seres hmanos. Así como él se ha divertido enormemente, ha encontrado nuevos amigos y referencias de ejemplo en sus coaches, yo he encontrado nuevos motivos para seguir mi camino a la madurez y el agradecimiento de encontrar grandes seres humanos que muy seguramente serán amigos por muchos años.

Después del partido de mañana, habrá una convivencia que sellará con broche de oro la primera temporada en nuestros nuevos roles. No ha podido ser mejor y por fortuna tampoco podía ser de otra manera. Cada jugada y cada partido lo hemos aprovechado para formar a nuestros niños y para seguirnos formando como adultos. A partir del lunes viene el gran reto de llevar a otras dimensiones de nuestras vidas lo que el fútbol americano nos regaló en este verano de 2012. Enhorabuena y felicidades a todos los integrantes de este gran equipo.

 

Jueves ordinario | La actitud hace la diferencia | Jorge Carriles

Reflexión 142: “La actitud hace la diferencia”, Jorge Carriles

Este Jueves está dedicado al Coach Jorge Carriles. Fue un honor conocerlo y haber sido su jugador. Él fue el responsable, junto con el Coach Toño Álvarez, de que jugara la juvenil AA de 1989. En ese año quería dedicarme a disfrutar mi sexto año de bachillerato, pero él tenía otra idea en mente: bastaron un par de minutos para que cambiara los top siders por unos “tacos” y mi copete por un casco. Aprendí mucho en esa temporada; muchos aprendimos: desde el jóven Head Coach Agustín García hasta varios de los jugadores que nos sentíamos muy “guapos”. Lo volví a corroborar hace unas horas en Gayosso: existe una conexión intacta llena de confianza entre quienes jugamos en esa temporada; incluso con otros jugadores de categorías contiguas.

Más de veinte años después, mientras desayunábamos un sábado por la mañana de 2010, me compartió lo que significó para él ese grupo: “Nadie creía en nosotros, pero el equipo tenía algo: eso que caracteriza a los campeones”, señaló asomando una leve sonrisa en su comisura y remató: “ni siquiera había estrellas”. Ese equipo de 1989 confirmó lo que por décadas pregonó: que el trabajo en equipo y la actitud son lo factores más importantes para lograr el objetivo que nos trazamos como seres humanos.

Entre 2007 y 2010 mantuve una correspondencia nutrida con Jorge (como me permitió llamarlo en esos años) y en uno de esos correos me compartió la siguiente reflexión:

“No hay duda, buscamos trascender por todos los medios, consciente o inconscientemente, jubilosos o desencajados, sólo nosotros los humanos podemos darle sentido a esa palabra”.

Solamente agregaría que hay personas que logran ese cometido de trascender y de hacerlo con creces. Personas como el Coach Jorge Carriles Rubio. Descanza en paz, pero su alma sigue aquí con quienes tuvimos la fortuna de conocerlo y de ser tocados por su espíritu guerrero, por su voluntad inquebrantable, por su sabiduría llena de experiencia y de estudio contínuo.

 

Jueves ordinario: liderazgo, inseguridad y aletargamiento económico.

Los cambios recientes en el gabinete del Presidente de México, Felipe Calderón, hacen evidente tres deficiencias de liderazgo del jefe del Ejecutivo: 

  • Privilegia la amistad sobre la capacidad técnica
  • Ha sido incapaz de gestionar de manera efectiva a su equipo
  • Culpa a sus subordinados de los resultados de su gestión

Las tres son competencias críticas en un liderazgo efectivo y nuestro Presidente ha demostrado -tal y como sucedió con Fox- que no puede administrar a su equipo para lograr los objetivos que se planteó. Hay dos fallas muy importantes en la gestión de Felipe Calderón y que no ha logrado superar -ni se identifican factores que permitan anticipar que se resolverán. Ambos directamente relacionados con la sociedad:

  • Inseguridad
  • Falta de dinamismo económico

El primero lo ha agudizado su estrategia equivocada de combatir con fuerza bruta lo que debe hacerse con inteligencia. Es correcta su visión de no tolerar criminales en el país, pero incorrectas las acciones que ha emprendido. Cuando menos hay dos líneas que debería impulsar con mayor intensidad:

  • Legalización de las drogas. Con la única intención de eliminar las ganancias supernormales que genera el mercado negro. Esto no se hace por decreto ni es sencillo, pero sí es importante empezar a dar los primeros pasos con las drogas blandas, como la marihuana. Mientras exista un incentivo tan grande para los delincuentes (por hacer tanto dinero), existirá quien se arriesgue en emprender en este “negocio”, con la consecuente repartición de ganancias a través de la corrupción.
  • Para los delitos de fuero común, es urgente instalar indicadores de gestión en la impartición de justicia, desde el número de detenciones a cargo de la policía, pasando por una estimación de denuncias (acá habría que optimizar este proceso), casos asignados en el ministerio público por persona responsable … hasta número y porcentaje de delitos atendidos satisfactoriamente. Se maneja una cifra hoy en día que señala que de cada cien delitos en el país se resuleve menos de uno. Esta realidad es un incentivo enorme para los delincuentes. La probabilidad de que se les catigue es menor al 1%.

La segunda (falta de dinamismo económico) fue un problema de sus primeros dos años, que se agudizó con una gran recesión en 2009. En este 2010, el repunte económico es por motivos externos y no porque el mercado interno se haya reactivado ya; por ello son pocas empresas las que ya ven este dinamismo, como pocas son las que exportan. Es posible que en el segundo semestre del año haya un incremento ligero en el crecimiento de la demanda interna, pero seguirá siendo insuficiente.

El origen estructural de la debilidad de nuestra economía tiene que ver con la baja productividad que generan la mayoría de los negocios del país: el valor agregado de la cadena de valor es marginal en millones de negocios en el país. Aunado a ello, las ganancias no se dirigen a incrementar las capacidades productivas, como la tecnología o la capacitación. Mucho hay que hacer para que nuestros empresarios amplíen su visión y se decidan por una transformación en la cultura de sus negocios. Aunque será difícil lograrlo, si muchos de estos negocios están en condiciones de sobrevivencia. Del lado del gobierno faltan cuando menos dos acciones en este sentido:

  • Incentivación fiscal. El primero (por absurdo que parezca) es convencer a los negocios que les conviene estar dados de alta ante hacienda; el segundo -que va como argumento del primero- es desarrollar incentivos fiscales para negocios que inviertan en tecnología y capacitación. Se debe premiar la rentabilidad, no castigarla. El trabajo es enorme en este punto y debería partir bajo un concepto básico de fiscalización: ganar-ganar. Aunque suene trillado, sí es posible instalar políticas así: sólamente necesitamos que quienes diseñen estas políticas tengan una mentalidad con visión de generación de riqueza, es decir empresarial. Otra cosa que hay que hacer es eliminar a todos los coyotes que viven de las mordidas de la economía subterránea. Hay una capa de cáncer de corrupción fiscal alrededor de los más de 3.5 millones de negocios informales.
  • Promover campañas de reactivación del mercado interno. Mis maestros de economía neoclásica del ITAM se darían un tiro por no haberme afliado a su visión monetarista y de cero intervención, pero creo que ya probamos suficiente ese modelo, ¿no? Es necesario regresar con Keyness: hay cientos de modelos neokeynessianos en ese sentido que impulsan la economía con gasto e inversión del gobierno por el lado de la oferta. En términos, llanos, lo que hay que hacer es meterle dinero a los negocios que tengan ya las capacidades para crecer. Dentro de la secretaría de economía existen incluso algunos intentos tibios en este sentido, como el programa de “Gacelas”, pero ni siquiera se tienen los criterios bien definidos para clasificar a estos negocios, menos qué tipo de acciones deben instalarse. Al nuevo Secretario le vendría bien echarle un ojo a este tema. Pero, bueno, difícil cuando su designación es completamente por razones politicas, en lugar de considerar competencias técnicas y experiencia probada en este tema.

Termino como empecé. La falta de liderazgo del Presidente es un obstáculo para hacer una diferencia en el país; difícilmente avanzaremos de manera significativa en seguridad y en dinamismo económico. Aún así, la responsabilidad restante esta de nuestro lado y ahí es donde debemos concentrarnos los ciudadanos de a pie y no lamentarnos, menos desanimarnos. Después de todo, éste es el único país que tenemos y más nos vale contribuir aunque sea con un granito de arena en mejorarlo.

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Nota sobre liderazgo.

Mi gran amigo Jorge M. ha escrito un libro sobre liderazgo (derivado de su vasta y exitosa experiencia en el sector bancario) que tiene aplicaciones en cualquier ámbito.

Comparto sus principales ideas y a quien le interese le comparto su libro -sé que Jorge no tendrá objeciones en que lo distribuya, pues su generosidad profesional es una las características de este gran funcionario de Bancomer.

Un líder -de acuerdo con Jorge- debe tener cuatro competencias para que su gestión de equipos sea efectiva:

  1. Guía e inspira: es el punto de partida y determina la intensidad del líder. “Es la visión que enamora”.
  2. Comunica y desarrolla: es el corazón de la Ejecución. “Es el primer paso de la conquista del equipo y de la propia aventura diaria”.
  3. Decide con valor: es decidir con agresividad, contando con la información necesaria para hacerlo. “En cada encrucijada debo tomar una decisión”.
  4. Motiva y promueve: “Nuestra gente es la prioridad número uno y no hay quien  no tenga la ambición de progresar”.

El libro de Jorge contiene además de ejemplos reales, dentro y fuera del ámbito financiero, una prosa entretenida y llena de pasión.

Jueves ordinario: indisciplina, huracán y noventa minutos

Notas al principio:

  • Este jueves sucede cada vez menos en jueves. Es verdad que ha sido un poco por temas del mundial, aunque la disciplina es uno de esos valores que debemos preservar. También ha sido por otros temas.
  • El huracán “Alex” ha provocado daños económicos y físicos a tres estados principalmente y también obligó a una tregua del crimen organizado. Lo primero permanece y habrá que repararlos, lo segundo ya se acabó y los asesinatos regresaron desde el viernes anterior.
  • La selección española de fútbol tuvo otros noventa minutos -y luego otros treinta- que aprovechó al máximo y ganó el campeonato mundial celebrado en Sudáfrica.

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“A veces lo que uno busca decir, se encuentra mejor tras lo que uno escribe en la intimidad del tiempo dedicado, pausado, personal…” – me escribió alguien muy cercano hoy por la mañana. Me impactó reconocer la ausencia de ese tiempo. Hay etapas en las que caminamos cargados de cotidianidad y olvidamos voltear hacia nosotros; nos damos el lujo de no dedicarnos un espacio; de apresurarnos y correr sin pausas; nos permitimos días de indiferencia hacia nuestra persona.

Estuve el viernes pasado en Monterrey. Fuimos a anunciar los apoyos que dará la empresa en la que trabajo. En el momento que salí del avión, por el gusano, sentí la humedad veraniega de esa preciosa ciudad; en el momento que salí del aeropuerto reconocí esas nubes llenas de velocidad de la mañana que se apartarían en unas horas; el cielo azul profundo y el sol queriendo asomarse. Ése fue el primer día que dejó de llover después de la llegada del huracán “Alex” una semana y un día antes. “Treinta y cuatro grados”, dijo el taxista cuando le preguntamos a cuánto llegaría la temperatura en el día.

Hoy por la mañana recibí un mail de mi amiga madrileña. Por cierto que ella le va al Atlético de Madrid y aunque no tiene el perfil de una gran aficionada al fútbol (estudió literatura y se especializa en consultoría en recursos humanos) escribe con gran nitidez y estos días ha vivido intensamente el mundial: “Es curioso el sentimiento momentáneo que generan unos chavalines tras un balón en un partido como éste…”

Hace algunos meses, después de correr un par de kilómetros en “El Sope”, me decían que las sacudidas son más fuertes, cuando más dormido estás. Me compartían una experiencia personal, pero la hice propia. Uno se duerme en algunos temas: cuando crees tenerlos controlados o simplemente porque no eres conciente de que cada instante que dejas de estar va mermando tu presencia y restando prioridad a tu existencia. Nos dormimos continuamente, no sólo frente a nuestras capacidades, sino al no atender vigorosamente las necesidades de nuestros semejantes: amigos, compañeros de trabajo y seres queridos.

Afortundamente “Alex” cobró pocas vidas humanas. Ninguno de mis amigos sufrió lesiones importantes y la mayoría tiene pocas pérdidas materiales que lamentar. Aún así, el viernes todavía se percibía un poco de miedo por los estragos del agua y las historias de colonias inundadas y cerros desgajados fueron múltiples; negocios cerrados y mercancías echadas a perder; coches inservibles y casas inundadas completamente. Las vialidades son de las más perjudicadas, por lo que muchas personas tardan más de dos e incluso tres horas en llegar a sus lugares de trabajo. Las ventas están detenidas y los daños económicos provocados por ese paro involuntario serán los que más perjuicios causen a la economía de Nuevo León.

Me dio muchísimo gusto que la selección española ganara el mundial. Después de tantos fracasos en mundiales pasados, el equipo integrado por una mayoría notoria de jugadores del Barcelona, demostró que el trabajo en equipo fue clave; también que proponer el partido y arriesgarse sí da frutos. El partido lo vi en casa de mi papá y aunque por momentos hubo un poco de desilusión (por tantas patadas de los holandeses, principalmente) gritamos de júbilo con el gol de Iniesta. Fue divertido y aunque quedé contento con el triunfo, no pude apartar de mí ese sentimiento de frustración por la actuación de nuestra selección.

“Nuestra vida transcurre representada por una sucesión continua de transiciones”, pensaba hoy por la tarde cuando venía a casa. Es verdad que esas transiciones muchas veces son tan notorias que pareciera que estamos haciendo un cambio radical en nuestra manera de ser, pero es un hecho que la conciencia de esas pequeñas transiciones son las que determinan si estamos ejerciendo o no nuestra libertad. ¿Qué provoca en nuestros espíritus evaluar y cuestionar cada instante como si fuera determinante? ¿Tenemos tiempo o voluntad para hacerlo? ¿No preferimos muchas veces montarnos en un esquema mecánico de hábitos que decidan por nosotros?

Hace un poco más de cuatro años vivía en Monterrey. Y ahí, en el cauce del río Santa Catarina, jugaba fútbol en un torneo del Banco. Ahí, en ese cauce que luce desbordado en la foto de arriba. Me contaron que el circo que yacía río más abajo alcanzó a sacar a sus animales, pero la instalaciones de otras actividades recreativas desaparecieron, como las canchas de fútbol con pasto sintético o la pista de go karts; río más arriba se ponía el mercado de pulgas: seguramente volverá a aparecer en unas semanas más. ¿Cuántas personas no la están pasando mal por no poder vender su mercancía en estos días? Por ello, la ayuda es indispensable, tanto en efectivo como en especie. Sobretodo, es una ayuda que tanto en Nuevo León, como en Coahuila y en Tamaulipas será utilizada para reactivar su economía.

El resultado de la selección de fútbol mexicana debe calificarse de manera contundente: fue un fracaso. No llegar al quinto partido es un fracaso para el nivel de nuestro fútbol y sobretodo para la potencia de nuestro país. Así, como es un fracaso que no hayamos salido del subdesarrollo o que estemos lidiando con problemas tan críticos de inseguridad. No hacer lo que somos capaces de hacer debe calificarse sin piedad y ubicarse en su justa dimensión. Basta ya de ser autocompasivos o derrotistas. ¿Cuándo levantaremos la cabeza y podremos imaginar qué tan lejos podemos llegar? Es cuestión de coraje y de convicción.

Termino con el inicio. Los jueves deben suceder en jueves, así como la conciencia debe extenderse a cada instante y los hábitos fortalecerse con la capacidad de decidir. Sobretodo, hay que luchar por lo que queremos y por quienes amamos. Diario, sin tregua. “Pasión y obra”, dirían por allí.

Jueves ordinario: de ratones y cosas peores

“Ahorita cae el cuarto”, señaló un directivo de alto nivel, después de que Inglaterra metió el tercer gol. Fue el lunes de esta semana. Fue también con un tono que parecía sarcasmo, pero más bien iba cargado de resentimiento centenario. El cuarto no cayó y más cerca estuvo la selección de meter el segundo. Lo que más me sorprendió fue que un colega que me ha recriminado mi falta de optimismo (cuando en este espacio he hablado de nuestra sociedad) se sumó a la mala vibra, a la burla; se dejó llevar por esa “modita” de que tirarle a la selección es lo de hoy.

Hace unos minutos veía en el Facebook ese mismo resentimiento. Los comentarios son tan imaginativos como dolorosos para nuestra sociedad: “pinches ratones mejor les pagamos un viaje al safari en lugar de hacer ridículos”, “no cabe duda: somos unos mediocres”, “jugamos como nunca y perdimos como siempre”, “en la selección sólo creen los niños y los pendejos” … podría seguir hasta agotar la tinta virtual. En los periódicos digitales pueden leerse comentarios similares y además insultos nutridos que se animan con nombres ficticios que resaltan personalidades desesperanzadas, derrotadas.  Somos folclóricos en pleno siglo veintiuno y aprovechamos los partidos de la selección para sacar a relucir la escoria que hemos acumulado y alimentado tanto tiempo.

Además del resentimiento, ¿qué otro común denominador existe? Efectivamente: todos y cada uno de los mensajeros estaba viendo el partido; cada uno de esos comentarios –que se manifiesta a través del humor negro- tiene como origen el inconciente colectivo que reina en gran parte de los mexicanos: “no se puede”, “no podemos”, “¿a qué le tiras cuando sueñas mexicano”, “no te ilusiones”, “resígnate”, etc. Triste, muy triste, pues esta conducta vamos heredándola a nuestros hijos y replicándola a lo largo de la comunidad. Y lo más triste es que no es sólo un partido de fútbol: esa desesperanza se refleja en gran parte de los mexicas modernos en las actividades cotidianas de nuestra sociedad.

He de confesar que he pecado. Que peco diariamente de optimista. A pesar de los tres párrafos anteriores tengo fe en nuestra sociedad: estoy convencido que ya estamos en la “colita”. Viene una generación de mexicanos que no tienen miedo, que están conectados digitalmente a una comunidad global, pero que sus acciones y sus aportaciones serán locales, con un beneficio. Nada dura para siempre: ni siquiera la mediocridad ni la desesperanza. Por cierto que algunos mexicanos de esa generación “cósmica” (como apuntaría José Vasconcelos) están en la selección que jugará el mundial. Bueno, incluso ganaron ya un mundial hace unos años con la selección categoría de diecisiete años: ¡fueron campeones del mundo! Muchos otros ya están en el mundo laboral: emprendiendo por su cuenta, o innovando en soluciones digitales en Internet; o empezando una carrera en una corporación. Los he visto: muchos trabajan en mi equipo; otros más son proveedores. ¿Cuál es su común denominador? No tienen miedo: se arriesgan y saben que su probabilidad de ganar es cuando menos la misma que la de perder. Tampoco tienen miedo de perder, pues con esa actitud es muy probable que ganen más veces de las que no.

También debo confesar que soy de los que apuesta a favor de la selección; y que normalmente pierdo, pues siempre le apuesto al siguiente partido: a ése que todavía no hemos llegado. Desde niño me entusiasmo con sus partidos. Y nunca, nunca, nunca me he sentido decepcionado. He festejado sus triunfos, desde los amistosos, fases clasificatorias contra equipos débiles del caribe o los duritos de centroamérica y los sorprendentes estadounidenses, hasta los mundiales: ¿quién no recuerda ese golazo de Manuel Negrete en 1986: o el despliegue increíble de los seleccionados en la Copa América de 1993 –que casi ganamos, o la primera clasificación fuera de México en 1994; golazos de 1998 y el ya merito de 2006 contra Argentina. He disfrutado cada partido, aún las derrotas. Me he permitido soñar, al igual que muchísimos más (incluso algunos que por fuera lo niegan) y siempre he recibido satisfacciones. No recuerdo un solo partido en donde los jugadores no se hayan partido el alma. Ni uno. Esos jugadores, mexicanos igual que nosotros, que saltan al campo a romperse la madre y tratar de darle una satisfacción a su país. A veces lo logran, a veces no. Pero lo han logrado. Para mí, lo logran siempre.

Otra confesión, ya que estamos en la hora de las netas: también le apuesto al país. Estoy seguro que mi hijo vivirá un reto muy diferente al mío; el suyo estará orientado a cómo aportar más, en lugar de tratar de convencer a los demás de que es conveniente aportar y cooperar; mi hijo, nuestros hijos, estarán construyendo el futuro sin barreras mentales y además disfrutarán de su presente con mucha más conciencia que nosotros. Pero nos necesitan. Necesitan que esta generación de transición que representamos crea un poco más en ella. No es un partido de fútbol (¿lo dije?); no: se trata de nosotros, de nuestra existencia y nuestras posibilidades de progresar.

Yo pensaba: “ahorita cae el segundo”. Me refiero al lunes, cuando Barrera desbordaba por la derecha y Guardado quebraba a la defensiva por la izquierda; cuando fallábamos varias oportunidades. Esa energía me llenaba el alma: pensar que venía el segundo. No llegó y qué importa, pues es sólo un partido de fútbol. La diferencia es que -al levantarme- salí energizado con una actitud de posibilidades reales: a mi ámbito de aportación laboral. Ahí, donde de mí depende que sí se pueda. Y se puede, siempre que nos la creamos.

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Nota al margen de pronóstico reservado.

  • La selección va a pasar a la segunda ronda, con bastante claridad. Serán difíciles los partidos, pero va a pasar. Muchos de los mexicas desesperanzados festejarán con alegría.
  • El cuarto partido será el primero que gane la selección en la historia de los mundiales fuera de casa. A ese partido ya le aposté mil pesos.
  • Mi estado de ánimo se alimentará si sucede la primera proyección y todavía más con la segunda.
  • Y si no sucede la primera o la segunda o las dos no pasa nada. No pasa nada. Sólo pasa cuando la actitud de ese camino está motivado por el recelo y la desesperanza. Ahí sí pasa, pues aún ganando, nuestro espíritu no está listo para ganar en lo particular ni en lo colectivo.

Jueves ordinario: a nivel cancha o un par de reflexiones del Súper Bowl XLIV

Tercera y cinco: los Colts van perdiendo por siete y quedan tres minutos y veinticuatro segundos para que termine el Súper Bowl. Peyton Manning, QB de Indianapolis, ha tenido una gran temporada y por ello fue nombrado el jugador más valioso. Debe demostrar que está a la altura de otros grandes QBs que tienen más de un anillo del Súper Tazón. Formación escopeta: saca la bola con hombre en movimiento, da tres pasos para atrás y lanza el balón a su receptor más confiable, con el que ha ganado grandes partidos. Pero no es buen pase y tampoco fue una buena lectura, pues otro receptor aparecía solo justo en la marca del primero y diez. Le interceptan y con esa jugada se decide el destino del partido.

 

 

Un par de reflexiones y un ejemplo:

  1. Peyton Manning es el mejor QB de la NFL en la actualidad: además de su gran liderazgo con el equipo y de sus ejecuciones ejemplares jugada tras jugada, es el único QB que manda todas las señales a nivel cancha. Tiene una visión extraordinaria que le permite identificar las oportunidades que se presentan cada instante. También define el plan de juego previo al partido y es capaz de combinar la estrategia y la ejecución como nadie lo ha hecho en la historia del Fútbol Americano.
  2. Sin embargo, él también tiene derecho a equivocarse. En un momento de gran presión, después de que los Santos pudieron ponerse por arriba tanto en el marcador como anímicamente, todos los factores se conjuntaron en su contra.
  3. Hace apenas unos meses, con un pase muy similar, Manning conectó con Wayne para el TD de la victoria ante Nueva Inglaterra. Un factor diferenciador es que en ese instante los Colts traían el momento anímico; otro, que Wayne hizo una estupenda trayectoria y una gran recepción.

 

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Notas al margen:

  1. Los Santos ganaron merecidamente el partido, principalmente porque el head coach de Nueva Orleans, Sean Payton, le ganó la estrategia a su homólogo de Indianapolis: mayor agresividad en jugadas que determinaron el rumbo anímico del partido. Destacó por mucho la patada corta al inciar el tercer cuarto, sin demeritar el plan de juego completo, en el que optó por jugadas (tanto a la ofensiva como a la defensiva) que sorprendieron a su rival. A decir: menos carreras, más pases, pero pases cortos en lugar de largos y sobretodo con menos probabilidad de ser interceptados.
  2. El jugador más valioso del Súper  Bowl XLIV fue el QB Drew Brees. Con dos pases de anotación y sobretodo sin cometer un sólo error, lideró a su equipo a la victoria.

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Reflexión laboral del jueves:

  • Seguramente somos competentes en nuestro desempeño cotidiano. Nos hemos especializado, entregamos resultados de manera continua e incluso somos una referencia en algunos ámbitos. Nos respetan y probablemente seguiremos con una carrera brillante.
  • Aunque también es muy probable que podríamos ser mejores. En este sentido, valdría la pena formularnos un par de preguntas: ¿Qué factor o factores existen que no estamos considerando? ¿Qué movimiento podemos leer mejor con la ayuda de otra perspectiva?
  • Es muy probable que las respuestas a estas preguntas las conocemos de antemano y el simple hecho de elevarlas a nivel de conciencia sea suficiente para elegir correctamente qué jugada mandar y a quién mandar el pase que podría ser decisivo en nuestro futuro.

Jueves ordinario: la mejor época del año

Entre los aficionados al fútbol americano, existe una comunión de que en esta esta semana inicia “la mejor época del año”, pues hoy es el primer juego de la temporada de la NFL. Pero esa no es la razón por la que a este jueves lo nombro así. No, es por la ilusión.

En esta época inicié decenas de años escolares y todos y cada uno de ellos con una gran ilusión por enfrentarlos. También un par de temporadas de juvenil en los Gamos y varias de otros deportes, entre las que destaca mi primer temporada de soccer en los Pumitas de CU a los cuatro años de edad. El inicio siempre provoca expectativa y ésta genera a su vez adrenalina y pasión.

Hoy día, en lo laboral, esta época representa el último esfuerzo: ése, en el que debe demostrarse que las expectativas se harán realidad; donde los resultados son los más representativos y los días los más intensos. También inicia la planeación del siguiente año: es  la gran oportunidad de conjuntar la operación del día a día con la imaginación del futuro. Eso enriquece nuestras vidas al exigir al máximo nuestras capacidades. Nos permite soñar y al mismo tiempo nos empuja a contrastar esos sueños con la realidad.

Así, en esta época, es posible participar en diversas ilusiones que tenemos como sociedad: caminar de la mano con tus hijos en su nuevo ciclo escolar (por cierto el mío ha empezado como torbellino, ya con un par de reportes de mal comportamiento); impulsar la intensidad de los equipos de trabajo para lograr los objetivos planteados; diseñar los nuevos planes para el siguiente año (y con un poco de suerte, pertenecer a un grupo de alto nivel te permitirá ampliar la visión un par de años más); y -sí- disfrutar de los partidos de la NFL, conviviendo con los amigos y la familia, ya sea en comidas, ya sea de manera virtual en alguna liga de Fantasy Football. Así, con toda la ilusión, enfrentemos esta época, la que efectivamente es la mejor del año.

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Notas:

  1. En esta semana, se conjuntan varios deportes en Nueva York: la ronda final del abierto de ténis de Estados Unidos con un gran nivel este año, tanto en mujeres como en hombres; últimos juegos de la temporada regular del béisbol, donde pueden verse a los Yankees y a los Mets; y el inicio de la NFL, en la que los Gigantes debutan en NY contra los Redskins -los Jets visitan a los Texans. Esta época es la más cara de todo el año en la “Gran Manzana”, incluso por arriba del fin de año.
  2. Imagen de meeyauw

Jueves ordinario: la ensalada

¿Qué nos maravilla más: el funcionamiento de nuestro cerebro al procesar los estímulos provenientes de la realidad y los procesos posteriores que van encimándose, mezclándose hasta rozar grados de abstracción inauditos? ¿O la realidad misma que escapa a nuestra insistente y necia intención por aprehenderla? ¿O el dinamismo que resulta de su convivencia y por tanto de una lucha que muchas veces se ha adjetivado como cósmica y determinante en la resolución de nuestra existencia?

Tal vez lo que maraville más son los cuestionamientos que somos capaces de formular en el ocio (ése que se busca y a veces se alcanza algunos jueves) y sobretodo las líneas que estamos dispuestos a compartir para introducir un tema lleno de subtemas casi sin conexiones, salvo porque han pasado por nosotros en los días recientes. Así, hagamos de este jueves una ensalada donde convivan realidad y opinión, considerando algunos hechos recientes y relevantes.

Harry Potter y el misterio del Príncipe Mestizo (la película) es -como casi todo mundo acepta- un fenómeno social. Sigue proyectándose por todo el mundo a más de un mes de su estreno y según los expertos (de los que tengo dos en casa) ha sido la mejor producción de la serie del mago estrella de la casa de Gryffindor. Muy seguramente los libros de J.K. Rowling serán los primeros que lea mi hijo en el género de novela. ¿Alguien más presencia diariamente los hechizos de Harry, a través de ese pequeño personaje que también trabaja de hijo y que -al ejecutar los movimientos con la varita- uno no puede evitar preguntarse si no estará ya mentalmente afectado?

Las bicicletas del DF son la mejor ilustración tercermundista de nuestro país. No hay un reglamento claro para el respeto a los ciclistas y menos contamos con infraestructura para que la convivencia con los automóviles tenga un mínimo de seguridad. Bueno, lo único que tenemos es una ciclopista con tramos tan inseguros que recientemente una jóven murió atropellada por la ineptitud no de los conductores sino de la autoridad. Va a haber bicicletas, pero no hay camino en donde puedan usarse de manera efectiva. Con qué desprecio solemos referirnos a los poblados más pobres de nuestro país: “pueblos bicicleteros”, decimos. ¡Ya quisiéramos!

Human Rigth Watch ha emitido un informe en el que señala que las violaciones por parte del ejército a los derechos humanos son cuantiosas y flagrantes. Hace unos días escuchaba a su vocero referirse hacia el Presidente de México con mucha agresividad. Más allá de que su informe sea correcto o no, me dio mucho coraje que este tema se analice sólo desde un ángulo. El ejército está haciendo su trabajo de acuerdo a la línea de mando y me parece que lo hace lo mejor que puede, que es mucho mejor que cualquier cuerpo de policía del país. Por supuesto que van a existir puntos que resolver, pero habría que emitir un dictamen que contemple las aportaciones que también hace, incluyendo evaluaciones como las de aceptación de la sociedad, que lo sitúan en el grupo con más alta credibilidad del país.

La crisis económica internacional parece debilitarse un poco: algunos países europeos como Francia y Alemania registraron ligeros crecimientos en su producción en el segundo trimestre, aunque otros como España siguen cayendo sin ver todavía el fondo. Estados Unidos de América también ha registrado indicadores menos malos de los esperados. Y aquí en México también se han registrado algunos signos no tan negativos. No hay lugar para la euforia (que no tardará en presentarse en los mercados en un par de trimestres), pero sí para la esperanza: siempre habrá lugar para convencernos de que las cosas van a mejorar. Es casi obvio, pero no hay que olvidar que la mejora siempre empieza con la actitud.

La alegría panbolera nos inundó el día de ayer. El país se paralizó prácticamente desde las dos de la tarde y hasta la noche en algunos sitios. Somos un pueblo increíblemente divertido: festejamos como si se hubiera ganado algún torneo internacional de categoría y la realidad -ésa de la que hablábamos al principio- es que todavía estamos muy lejos de calificar al mundial. Pero no importa, pues también estamos buscando un pretexto que nos dé esperanza y nos haga sentir mejor. Al fin y al cabo, casi estamos seguros de que la inseguridad y la convivencia en la ciudad de México se solucionarán como por arte de magia. Aunque habría que aceptar que  tendremos que recurrir a hechizos verdaderamente potentes, pues la complejidad de nuestra economía y el surrealismo de nuestra política sólo pueden enfrentarse con el coraje que ayer mostraron los seleccionados.

En fin, aunque es muy poco probable que todos estos sucesos estén conectados directamente, es un hecho que nos marcan y que la manera en que los interpretamos definen -aunque sea un poco-  la actitud con la que nos levantaremos el día de mañana.

Jueves ordinario: el regreso a clases

Fue en la primavera de 1984. Estaba empacando mi maleta. Juqueteando con una idea que me divertía. En mi recámara, ahí donde tuve mis primeras reflexiones, rodeado de paredes azules y cuadros de fútbol americano. Pensaba que muy probablemente existían dos Rafaeles. El de esos momentos que saldría de vacaciones por una semana a Tuxpan en un viaje del colegio. Y el otro de la rutina diaria, ése que iba a clases y cumplía sus obligaciones. Me caía mejor el primero y me sentía alviado de dejar al segundo ahí.

Hace un par de semanas que salí de vacaciones me asaltó esta idea. Mientras empacábamos para ir a San Francisco. Mi reflexión no fue como la de mis doce años, pero sí me divirtió recordarla. Nos fuimos para descansar, para conocer y también para correr un maratón. Logramos los tres objetivos y uno adicional que fue uno de los motivos del viaje: festejar a mis papás, que este año cumplen 60 y 70 años de edad.

El Maratón.

Arranqué en el cuarto bloque a las seis y cuarenta de la mañana: oscuro todavía y lloviznando. La ruta es muy divertida y la complicidad de los corredores es asombrosa. Inicié con muy buen ritmo y de pronto ya estábamos en el Golden Gate Bridge: bruma y frío que impulsaron mi paso.

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La primera parte del maratón fue muy estimulante: pasé por la milla 13.1 en una hora y cincuenta. La segunda parte seguí con gran ritmo, con otra vuelta a uno de los lagos del Golden Gate Park; nos metimos en las calles residenciales y las subidas y bajadas fueron muy divertidas hasta la milla 22.

A partir de ahí, empecé a pagar no haberme apegado a mi plan de entrenamiento en las semanas recientes: los músculos de mis piernas trabajaban a marchas forzadas y apretaba los puños tratando de retener la energía que poco a poco se iba esfumando. Antes de llegar a la milla 24 (que fue la octava vuelta que marqué por estrategia) pude comer una fresa deliciosa que me ofreció una de las tantas personas que apoyan a los corredores.

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Las dos millas finales fueron de regalo, ya con un paso lento, con las piernas muy cansadas, pero mi corazón bombeando sin problemas, impulsándome al carril final, lleno de personas. Escuché mi nombre en el sonido local casi al mismo tiempo que ví a mi familia aplaudiendo y celebrando mi esfuerzo.

Conociendo la ciudad y los alrededores

No es mi intención hacer una crónica de los lugares visitados, pero sí  compartir un par de imágenes e impresiones.

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Rentamos un cochecito estilo Go-Cart turístico. Fue una muy buena experiencia de padre e hijo (yo el primero), pues nos perdimos casi sin querer y al final tuve que empujar el carrito en una de esa subidas increíbles de Union Square, en la calle de Powell.

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Rentamos un coche y fuimos a Sausalito y a Napa Valley.  La libertad de ir sin tour nos encanta, porque siempre conocemos algo más que no viene en las recomendaciones de la web o de los cuates. Sausalito es un pueblito precioso y Napa Valley una pequeña muestra de cómo se hacen los negocios en nuestro país vecino: con visión de largo plazo y flujo de efectivo suficiente en el corto plazo. No soy experto en vinos, pero sí aficionado y es muy interesante conocer los viñedos y algunas historias estilo “american dream” que complementan exquisitamente la visita.

Alcatraz es otro ejemplo de la gran capacidad de los estadounidenses de hacerte pasar un gran rato. Desde la salida en el ferry, pasando por un video introductorio y con el plato fuerte: el tour guiado con audio. La imaginación se cruza con el lugar físico y depende de cada quién que tanto recreas lo que sucedía en esa prisión de alta seguridad.

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Los Gigantes apalearon a los campeones Phillies y estuvimos ahí para presenciarlo. Con un hot dog en una mano y una cerveza en la otra. Un estadio muy funcional con un ambiente muy agradable. La mitad de los peloteros son latinoamericanos y más del noventa porciento de los aficionados caucásicos. De regreso -ya de noche- en metro y en trolebús.

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Nos subimos al famoso tranvía cuando menos diez veces. Cada una la disfruté enormemente: es un paseo turístico, pero mucha gente que vive en esas calles sigue utilizándolo como medio de transporte diario. Los operadores gruñones cuidando la seguridad de los viajantes y los turistas con cámaras en mano.

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Descansando y festejando

En las mañanas en un restaurante muy casero de comida americana. Algunas noches un par de tragos en el hotel, en unos sillones estilo lounge alrededor de una fogata. Aquí cabe la frase legendaria de Mark Twain: “El invierno más frió que he pasado fue un verano en San Francisco”.

Para comer y cenar un par de lugares buenos en Fisherman´s Wharf; mejor el de Sausalito; todavía mejor el Morton´s en Union Square. Clam Chowder y cerveza; vino blanco y langosta; vino tinto y porter house; un par de martinis por ahí antes de un rib eye; claro y varias hot dogs en Union Square.

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Regresando a clases

Este jueves regresé a trabajar después de dos semanas de vacaciones; tenía muchos años de no tomarme tantos días: fue sensacional hacerlo, pues aunque no me desconecté sí descansé muchísimo. También es un hecho que ya no existen dos Rafaeles; desde hace muchos años han estado conviviendo todos los días. Coincidimos en dos factores: hacer las cosas que nos gustan y hacerlas siempre con pasión. Sea en San Francisco o en Tacubaya, en Tuxpan o en Coyoacán.

Jueves ordinario: el retraso

Hoy es un buen día para escribir el jueves. Desde el viernes planeé escribirlo hoy, aunque me imaginaba que sería por la mañana: con todo el día por delante. Por cierto que un poco por eso elegí el jueves en jueves; porque es mi día favorito de la semana: el preámbulo del fin. En casa de mis papás –cuando apareció el programa ‘Hoy no circula’- el jueves era el día en que teníamos todos los coches disponibles. En fin, ya fue muy larga la introducción del jueves en domingo.

Quien también se tardó en platicarnos lo que sabía respecto al manejo político de nuestro país, fue Miguel de la Madrid Hurtado. Independientemente de la falta de oportunidad, un amigo me comentaba el día de ayer que los testimonios del expresidente mexicano son un gran legado: “como cuando un abuelo platica una gran historia a sus nietos”. Estoy incluyendo la grabación de la entrevista, donde la principal denuncia (porque no es otra cosa) gira alrededor de los actos ilícitos de Carlos Salinas de Gortari y sus hermanos.

 

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// Cambiando de tema. En los tres últimos partidos de los Pumas, los goles han estado a punto de retrasarse. Contra el Cruz Azul a dos minutos del final; en la ida contra el Puebla, en el último minuto; y ayer, otra vez en el último minuto. Por cierto que el de ayer no lo vi, pues estaba platicando sobre Miguel de la Madrid y Carlos Salinas; pero me enteré y vi las repeticiones. //

Unas horas después de la entrevista con Aristegui, Miguel de la Madrid emitió un comunicado de prensa, desacreditando las respuestas que había dado previamente. Argumentó que debido a su estado de salud convaleciente no está en condiciones de “procesar adecuadamente diálogos y cuestionamientos […] y que las respuestas dadas carecen de validez y exactitud”.

// La final del fútbol mexicano será Pumas vs. Pachuca. Ya tengo apostada una comida con un amigo necaxista. La verdad es que no sigo mucho el fútbol, ni el mexicano y menos el europeo, aunque sé que esto me deja fuera de algunas pláticas; pero sí le voy a los Pumas y pues a echarle porras. Pronostiquemos: 2-1 el de ida y 1-1 el de vuelta. Otro campeonato para el Tuca. //

Días después de la ya famosa entrevista, Carlos Salinas de Gortari consideró seniles las declaraciones de Miguel de la Madrid; y dijo sentirse indignado por el abuso del que fue objeto (de la Madrid), pues por su avanzado enfisema pulmonar ha perdido gran parte de su capacidad cerebral. Invitó a la sociedad a contribuir a un debate informado, lo que –a mi parecer- refleja el profundo cinismo que caracteriza a la clase política mexicana.

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Notas al margen:

  1. Carmen Aristegui no representa el periodismo que requiere el país, pues su afán de destruir no viene acompañado de una crítica propositiva. Pareciera que una revancha en su vientre impulsa su ejercimiento de la libertad. Aún así, es mejor -mucho mejor- que Carmen aparezca en los medios; lo ha logrado a pesar de varios intentos de sacarla del aire. Tal vez mi falta de aprecio intelectual por esta periodista sea un tema de expectativas: siempre quise que diera ese salto que separa a los periodistas de las personas que hacen una diferencia permanente; decidió no hacerlo, renunció a la imparcialidad y ha tomado partido irracionalmente.
  2. Recuerdo que recién acabó el sexenio de Salinas, muchos creían que sería recordado como uno de los mejores presidentes del país, principalmente por las grandes reformas económicas que lideró; pero toda su labor se empañó con su manejo político y su ambición de poder … y dinero.
  3. Se ha escrito hasta el cansancio que México es un país que está retrasado por decisión propia. Que como país nos maravilla nuestro pasado y que estamos atrapados en él; que no hemos perdonado nuestros pecados: desde el mestizaje, pasando por la independencia y la revolución hasta los que hoy llenan las portadas de los periódicos. No hay conciliación y es posible que ya se nos esté haciendo demasiado tarde.
  4. Gracias Luis, por la idea del jueves; y sobretodo a tu familia, por la invitación del sábado.