Divergencia o la jornada electoral en seis puntos

Me llevo algunos aprendizajes de esta jornada electoral; y varias decepciones.

Lo primero. Falta de entendimiento. Dentro de algunos partidos que podrían hacer un cambio significativo, como el PAN o el PRD,  no pueden ponerse de acuerdo.  Prefieren  perder por separado, antes de ceder y buscar un objetivo superior a ellos.

Lo segundo. Falta de entendimiento. Dentro de la sociedad existe una falta de consenso de cuál es el origen de los males del país. Esto provoca que -siguiendo el ejemplo de los  partidos de su simpatía- desarrollen ideas divergentes y por tanto ejerzan el derecho del voto de manera inútil.

Lo tercero. Gran entendimiento. El otrora partido oficial y otra vez partido en el poder, comprende a la perfección los dos puntos anteriores.  Y saca raja política.

Lo cuarto.  El miedo y el control. Pareciera que el pasado no ha sido suficientemente traumático para el país y por ello preferimos la ilusión de control sobre una opción de cambio. Se escuchan voces y espíritus aterrados por el supuesto peligro que representa el candidato eterno a la presidencia. Y tienen razón en cuanto al peligro que representa, pero ello no implica que nos resignemos al mal que tenemos.

Lo quinto. La victoria, el reconocimiento, la sordera. En esta jornada electoral todos los partidos se han declarado ganadores; unos, porque se quedarán -según ellos- con la candidatura; otros, porque -aún sin ganar- creen que han avanzado y por tanto son victoriosos. El reconocimiento brilla por su ausencia: entre candidatos, entre debates televisivos y entre amigos que platican en su chat de WhatsApp . No nos admitimos como que sumamos como equipo; preferimos el punto de vista individualista. La sordera es una consecuencia que se aparece con tanto ruido, con tan poca coherencia.

Lo sexto. Lo mejor de la jornada fue la organización de los ciudadanos para que la votación haya transcurrido en paz y de acuerdo a lo planeado. ¿Cuándo nos daremos cuenta que podemos hacer mucho más que sentarnos a ver cómo siguen burládose de nosotros? ¿Será esta generación la del cambio? ¿Seremos nosotros los que llegamos a la madurez o serán los chavos? ¿Será la inteligencia o la pasión? ¿O una mezcla de ambas?

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