Martes Imaginario | Nostalgia en la ciudadela | Recordando en el olvido

Foto por Cecilia Hidalgo | twitter @bolinmx | http://bolatrips.tumblr.com/
 

Así te recuerdo. En pausa. Sin gente.

La mañana avanza y el rocío esconde el olor a nosotros.

El sueño nace con un movimiento nuevo que no parece circular

En esos momentos ni siquiera sospecho la repetición.

Espacio precioso de olvido.

Ignorancia temporal de lo que vendrá sin remedio.

Casi limpio.

Así te veo en mi mente cuando te pienso.

Recordando en el olvido. 

Jueves ordinario | Batalla en Yaxchilán

 
Foto por Andrea Estrella | twitter @AnLoveStar

 

Muy temprano los monos araña ganaron la posición del árbol central de la plaza pública de Yaxchilán. Durante varias semanas habían compartido el árbol con los monos aulladores: un día un grupo, al siguiente el otro. Pero esa mañana los monos araña rompieron el acuerdo tácito, llegando al amanecer con más de veinte integrantes y con una doble finalidad: bloquear las posibles irrupciones de sus enemigos -también conocidos como zaraguatos- y comer los mayores frutos posibles del árbol más grande y frondoso de la zona.

Los reclamos de los zaraguatos no se hicieron esperar; desde la mañana un grupo de ocho integrantes anunció su molestia gritando con toda la fuerza que sus cuerdas vocales les permitían. El líder de los zaraguatos replegó a su grupo y un par de veces tuvo que impedir que uno de los jóvenes cruzara hacia el árbol central con todo y su ímpetu iracundo. Los demás monos aulladores calmaban su enojo columpiándose entres las ramas y cruzando entre los árboles circundantes. El ruido de sus aullidos cimbraba la plaza central y se extendía por más de cuatro kilómetros.

Mientras esto sucedía a más de diez metros de altura, un grupo de turistas se ocupaba de maravillarse tanto de las construcciones antiguas, como de la belleza de la naturaleza. Con pantalones cortos, blusas ligeras, repelentes de insectos, sombreros y cámaras fotográficas caminaban entre las ruinas y admiraban el espectáculo de ambos grupos de primates. El día esconde con su luz lo que en ese bosque tropical sucede por la noche.

Mientras un olor intenso a fruta ácida inundaba el lugar, la tarde avanzaba, los turistas se retiraban y los aullidos de los zaraguatos se intensificaban. Llegaron varios grupos más de ambos bandos. De un lado de la plaza más de cuarenta monos arañas seguían tomando posición y del otro lado más de sesenta zaraguatos se columpiaban y reclamaban con gritos la traicíón. Enseñaban los dientes unos y otros, buscando intimidarse y mostrando su furia de bestias salvajes.

Ahí, en la misma ciudad en la que Pájaro Jaguar IV fue coronado y en uno de los centros religiosos más importantes de la civilización maya de la época clásica. Ahí, donde el poderío militar y el control religioso permitió que las clases altas avanzaran de manera sorpendente en el estudio del cosmos y en la construcción de una mitología fantástica basada en y reflejada por la naturaleza. En esa ciudad que se abandonó antes del año 900 DC por causas todavía no precisadas en su totalidad. Ahí, donde es posible que la tala de los árboles fue de tal magnitud que los alimentos escasearon de tal forma que ya nadie quería vivir ahí. Ahí mismo, más de mil doscientos años después, los árboles inundaban el paisaje y dos grupos de monos estaban listos para iniciar una batalla.

La oscuridad se hacía presente con mayor fuerza y -con ella- los aullidos de los zaraguatos y los gritos agudos de los monos araña se incrementaban. También podía escucharse cómo las ramas se sacudían y cómo las hojas golpeaban el suelo. Ya no había humanos que testificaran ni que pudieran contar lo que estaba sucediendo.

La batalla fue salvaje en todos los aspectos. La primera avanzada fue a cargo de los monos araña, quienes sintiéndose acorralados buscaron anticipar el ataque de los zaraguatos: un grupo de cuatro intengrantes entre los que sobresalían los más fuertes se lanzó sobre el árbol contiguo al central y con gran habilidad logró golpear a más de ocho zaraguatos: dos de ellos cayeron hacia el suelo y el recorrido de uno fue interrumpido por una de las construcciones: golpeó su cráneo contra la piedra caliza y con ello perdió la consciencia. Rápidamente un grupo de diez zaraguatos contrarestó el ataque y en una lucha encarnizada capturaron y le quitaron la vida a tres de los cuatro iniciales de los monos araña. En esos momentos la ira colectiva se apoderó de Yaxchilán y la batalla desordenada se volcó todavía más intensa. Por varios minutos los chillidos de los monos araña y los aullidos de los zaraguatos fue tan intenso que los jaguares que normalmente bajan a dormir dentro de las construcciones prefirieron no acercarse.

La traición violentó como nunca a los dos grupos y propició una batalla en la que ninguno resultó ganador. No hubo repliegues, ni tampoco órdenes claras de los líderes de cada uno de los grupos. Al final de la carnicería y de la muerte de más de una decena de primates, los monos abandonaron el lugar. El fruto de los árboles era escaso y en las siguientes seis semanas no habría mucho más que comer en lo que antiguamente fue Yaxchilán.

De esta forma, los monos araña y los monos aulladores abandonaron la ciudad, emulando lo que los mayas hicieron alrededor del año 900 DC. Zona deshabitada todavía en la actualidad y descubierta a principios del siglo XIX por un gobernante guatemalteco.

Foto por Andrea Estrella | twitter @AnLoveStar

 

Martes Imaginario | Yaxchilán | Preludio de una batalla

Foto por Elizabeth Frias | twitter @pulgaviajera
 
Llegaron antes al árbol; muy temprano ocuparon las ramas principales. Era un grupo de monos araña; ágilmente comían todos los frutos que podían.
 
Muy cerca se escuchaban los gritos de los monos aulladores; parecían agruparse en torno a esa zona. Algunas personas creen que los aullidos son peticiones de lluvia; pero otros los consideran mensajes de comunicación que pueden recorrer varios kilómetros.  
 
El día esconde con su luz lo que sucede por las noches en torno a esos árboles ubicados en la zona arqueológica; visitantes salvajes que buscan refugio y batallas de los monos por el control territorial.
 
Esa noche será épica; ya lo anticipan los aullidos de los zaraguatos y los repliegues astutos de los monos araña.
 

Martes imaginario | Movimiento triangular

Foto por Cecilia Hidalgo | twitter @bolinmx | http://bolatrips.tumblr.com/

 

Invítame, tápame. Mójame, enfríame.

Vas y vienes; voy y regreso; hacia tí, agua tibia.

Transitas sin pausa; te mueves lentamente; elegante y sútil, sombra de diciembre.

Divídanse y tomen sus espacios; siendo forma y dando cuerpo.

Triangulos e ilusiones, por separado. Uniones y fusiones, en un camino.

Tranquilízame, piérdeme. Agua de oleaje suave.

Acompáñame, muéstrame el tiempo. Sombra de pasar continuo.

Deténganse. Sólo un instante. Así, por siempre.

Martes imaginario | Fin de ciclo maya

Foto por Andrea Estrella | twitter @AnLoveStar | http://ojodual.tumblr.com/

 

El guía maya ríe ligeramente al explicar las inscripciones en la piedra: indican el cálculo del fin del ciclo maya.

¨No tiene nada que ver con la película y con lo que andan diciendo por ahí”.

Se llama Mauro. Al principio nos miró con recelo, pero poco a poco fue suavizando el trato.

“¿Qué significá Ha? ¿Y Kun?”

Fue probándonos; mi hijo contestó bien un par de preguntas.

“¡Qué bueno que sabes!”

La plática se la dirigió a él principalmente.

“Sólo hay dos dilinteles así: uno aquí en Cobá y otro en Guatemala”.

Orgulloso de sus predecesores, de su tierra, de su cultura milenaria.

“Todo empezó con los olmecas, después con los mayas; al final con los toltecas”.

Se queja de la falta de inversión por parte del INAH.

“Es una tristeza que vayan a desaparecer tantas inscripciones. Por la erosión”.

Esperan mucho turismo durante 2012. Por las inscripciones de la piedra.

“Los mayas no hemos desaparecido”.