Jueves ordinario: Influencias 3 (otro cuento)

Respiro el fresco sabor de la mañana. Aprovecho y lleno mis pulmones de oxígeno, dejando escapar poco a poco esa materia fantástica que me llena de fuerza. Concientemente. Enciendo el coche y espero a que la puerta se abra. Son las cinco y media de la mañana. Me aseguro de sacar mi mano para despedirme de Bruno. Él me ve desde la ventana. Es nuestro ritual. Después se va corriendo a su recámara; cuando llego a la caseta, él ya me está esperando para gritar: “¡Adiós, papá!”. Y su voz aguda penetra en el silencio de la madrugada.

Voy a correr. Faltan solo trece semanas para el maratón. No he tenido el mejor entrenamiento. He apretado el ritmo en las últimas tres semanas, pero no es suficiente todavía. Estoy adolorido. Mis músculos empiezan a reclamar el incremento de kilómetros. Ayer en la mañana fui testigo de una lucha interna en la que mis piernas se impulsaban por mi voluntad y al mismo tiempo eran retenidas por una pesadez insoportable. Ésta última es efecto de la falta de disciplina en los primeros meses del año. Tarde o temprano se paga la inconstancia. Ayer en la mañana pagué una buena dosis. Ya veremos en estos días a cuánto asciende el pagaré.

Imagino que hoy será otro gran día. Estoy reunido con mi equipo de trabajo y uno a uno van presentando los avances de sus proyectos. Los retos no son menores y los obstáculos siempre aparecen cuando menos se esperan, pero este equipo tiene una voluntad encomiable. Lo intenta una y otra vez. Hay tropiezos, pero también una mano que ayuda a que se levante quien se ha caído. Tenemos retrasos en algunos temas, pero nada que el talento de cada integrante no pueda superar. Un ingrediente adicional. El sentido del humor. Por más presión que haya; ya sea por entregar algún documento o diseñar una táctica para mejorar las cifras del cierre de mes, nunca se deja de escuchar una carcajada en el módulo. Incluso los más serios han aprendido a sonreír con más frecuencia. Sin duda, hoy será otro gran día.

Hace un par de décadas salía de mi casa con la frescura de la mañana. Cerrando la reja y regresando el saludo al vecino; le reprochaba inmiscuirse en mi existencia. Caminaba, prendía un cigarro y perdía el camión. Caminaba y en el trayecto encontraba a un señor que me platicaba asuntos que yo no entendía. Perdía el rumbo y después, con una maleta que jalaba de mi hombro caminaba más. Iba con un sentimiento de haberme cargado de piedras que nunca pedí.

Cada vez que salgo del entrenamiento, la misma sensación de bienestar recorre mi cuerpo. Parte es de satisfacción por el esfuerzo realizado y el objetivo logrado; y otra parte, la fisiológica, está integrada por endorfinas. Que me hacen sentir feliz sin otra razón mas que la de haber realizado ejercicio. Manejo hasta el deportivo y en el camino siempre vengo pensando. Es decir, vengo controlando las ideas que surgen en mi mente, dándoles un sentido. Buscando agotar los temas y permitiendo -suavemente- que otros impulsos participen en la construcción de alguna solución o de un plan en específico. Y también me desvío a otros temas, unos por preocupación; otros por puro placer. Cuando dejo de correr, las interrupciones son más frecuentes y mis ideas se tornan más democráticas.

Hace un par de décadas era amante del existencialismo. Me gustaba perderme en una sensación de incertidumbre cósmica. Solo la falta de un sentido absoluto me confortaba. Criticaba a la felicidad como la meta del ser humano y contraponía este estado con el que consideraba como genuino: la tristeza. Porque ahí se podía percibir -casi rozar- la esencia de la vida y de la muerte. Con los sentidos muy alertas y el espíritu extendido, lograba dilatar mi percepción hacia un instante lugar sensacional; ahí donde una energía arrolladora recorría mi cuerpo con tal intensidad que casi me sentía flotar. Hace más de veinte años de esas experiencias existenciales que no requerían más que de una hoja, una pluma, un frasco de agua y un cigarro.

Cuando estoy en la oficina, el gran día se convierte en otro más de retos y obstáculos. Muchos son de comunicación; la mayoría. Los seres humanos tendemos a causar confusiones, de manera involuntaria y por tanto inconciente. Invertimos gran cantidad de tiempo en llamadas telefónicas, también y sobretodo en correos electrónicos. Aún así, no estoy dispuesto a que mi día se pierda en eso. Luchamos por construirlo desde temprano y no sobran palabras de aliento que nos griten desde una ventana, haciéndonos evidente cuál es el sentido de seguir haciendo las cosas.

__________________________

Las versiones anteriores de Influencias pueden encontrarse dando clic en:

La influencia

Influencias (2)

7 pensamientos en “Jueves ordinario: Influencias 3 (otro cuento)”

  1. Rafa, ¿cuándo empezaste a tomar éxtasis? o ¿a qué debemos tu euforía? seguro que retomar el ejercicio esta aumentándote las endorfinas, y por eso tu optimismo…

    que bueno felicidades.

  2. Hola Rafa,

    Saludos a Paty y a Bruno. Me da gusto escucharte contento y motivado. Este semana leyendo en internet (estoy haciendo investigación de un nuevo negocio que empecé en enero) y siendo la paciencia un don al que yo no llegue a la repartición, lei esta frase de Peter Drucker: “We greatly overestimate what we can accomplish in one year. But we greatly underestimate what we can accomplish in five years.” Me dejó pensando que por eso perdemos lugo el entusiasmo, queremos hacer todo YA. Y ver resultados YA. Tal vez tomando esto en cuenta podamos ponernos metas a corto plazo más realistas pensando en el largo plazo. Bueno, ya fué mucho rollo. Saludos desde la tierra del calor insoportable. Se les extraña.

    Rita

  3. Gracias Rita.

    Muy cierto lo que señala Drucker; el problema es que la evaluación del desempeño de las empresas es en el mejor de los casos anual; pues también los reportes trimestrales son fundamentales para las calificadoras y por tanto para el valor de la acción.

    Aunque es cierto que las empresas más exitosas tienen planes estratégicos quinquenales, con planes de acción anuales, con una guía muy clara de las metas del largo plazo.

    Saludos y éxito en tu negocio.

  4. Rafael:
    Es un placer recibir tus entregas semanales, que tambien hablan de una disciplina mental y creativa, y como dices también es muy importante el buen humor. En una lectura de experiencia cristiana ( la mochiles por delante) la escritora Bárbara Johnson, por cierto muy amena y divertida, describe los grandes retos y problemas personales que había tenido que superar, y comenta que una de las peticiones que siempre incluye en sus plegarias es: “Dios mio, dame el don del buen humor”.
    Nada como una buena carcajada o una risa profunda de esas que te hacen perder el aliento para hacerte el día.
    En otro tema, pero siguiendo la línea de lo positivo, es un gran aliento el que Bruno te día a día, creo que eso solo “Adiós papá”, de seguro te recarga las pilas las 19 horas restantes. Como bien musicalizó, Ray Coniff , aquel director de orquesta de los años años 50 “Los recuerdos estan hechos de esto” .
    Saludos y un gran beso a para toda la familia.
    Mireya

  5. Rafa:
    P.D.Te recomiendo que busques en Youtube la versión de “Memories are made of this” que canta Dean Martin, se que incluso la letra te va a gustar.
    Mireya

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *